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domingo, 26 de agosto de 2012

José Antonio Abreu, entretelones... El OGRO filantrópico

Este artículo de Rafael Rivero fue publicado en la revista Exceso en marzo de 1994. Después de las imágenes podrán ver la transcripción completa del artículo.







José Antonio Abreu, entretelones
El OGRO filantrópico

Por: Rafael Rivero

El hombre orquesta, el que apacigua los fuegos, el que tiene oídos prodigiosos para afinar un proyecto musical de proporciones internacionales y una voluntad acerada que le granjea los elogios del ghetto intelectual -ensalzadas sus épicas conquistas en el otrora empobrecido mundillo de la cultura-, José Antonio Abreu desfila invicto –único sobreviviente del naufragado régimen anterior- sobre cada titular de prensa, y su prestigio como demiurgo de un boom de las artes es tal que puso a dudar a los mandamases de turno a la hora de buscarle un digno sucedáneo. Pero esa rutilancia observa, según últimas partituras, menos eufonía. Notas discordantes.

Ni scherzos, ni allegretos, ni staccatos, el último movimiento existencial de José Antonio Abreu ha sido una especie de réquiem, desafinado, además. Un lánguido y desacompasado tormento para sus privilegiados oídos. Mala racha. De hiperkinético e incansable trabajador deviene criatura lánguida y empobrecida. Se abre el telón y aparece atrapado en una telaraña depresiva. El ministro está triste, ¿qué tendrá el ministro?, canturrean en los corrillos del Teresa Carreño sus subalternos a la hora del café.

Pero más vale decir que no se trata de un mero capricho de genio temperamental su evidente transfiguración, no, causas hay para justificarlas. Sobre la punta del iceberg de su desazón está enseñoreada la polémica desatada sotto voce en torno a su ratificación en el cargo cúspide de su inflamada trayectoria. Después de laboriosos años al frente del Conac –sorteando el calvario de una mala digestión, vísceras operadas, y el incómodo estigma de antiguo ministro perecista, con la vejez al alcance de la mano y sin hijos ni compromisos ni compañera conocida-, la blanquinegra confrontación entre las trincheras que han tomado partido -o admiran su ambiciosa gestión de promotor, emulada a duras penas en los países andinos, y lo tildan de coloso o lo consideran un individuo de intenciones maquiavélicas, amigo del aplauso cueste lo que cueste, y piden su cabeza- le ha afectado sobremanera, a pesar de que sale, a las claras, bien librado.

Más, sin duda, océano adentro, debajo del coro de palabras cruzadas e insoportablemente elevadas sin criterio unánime, lo que más lo desconcierta, la guinda que clava impía el puntillazo sobre su orgulloso talante, es una historia de sangre, cercana y truculenta, que ha venido a completar la sinfonía funesta que –amenazante-, bordea sus más rehuidos temores: la imagen pública negativa y los públicos escándalos. Temor, cabe decir, de vieja data. Y que lo diga su jefa de publicidad en el Conac: “Sí, él es obsesivo en lo que a los medios se refiere”, reconoce Ernestina Herrera: “muy capaz de llamarme a las tres de la mañana por un simple detalle de una gacetilla informativa, y yo creo que lee los periódicos de madrugada, esculcando la información cultural. La verdad es que no entiendo por qué le importa tanto la prensa”.

Pero su fascinación mediática parece un arcano indescifrable –quizás para los que no han leído La hoguera de las vanidades-, de lo que no cabe duda es que la gestión del último presidente del Conac quedará oscurecida por ese sui generis horror vacuis informativo, que si ladran los perros se angustia y si callan, también. Incluso, a la final, no sería descabellado proponer que su categoría de mejor hombre de la cultura desde Páez hasta estos días -según la hipérbole cabrujiana- se sustenta -en cierta medida- sobre un preventivo trabajo de autopromoción; de pasos de león en lares redaccionales que atenúan, acicalan, se dejan ganar. “Abreu es, en realidad, un funcionario de papel periódico”, aventura a medias un periodista de la fuente de artes y espectáculos: optó por guardarse de suscribir su opinión. “Méritos aparte, resulta desagradable descubrir cómo ha manipulado la información: yo creo, sin exagerar, que podrían contarse en kilómetros por columna los titulares que hablan maravillas de su gestión”. Más, por otro lado, hay quien sostiene una tesis simétrica, pero enarbolando como argumento el trágico fin del chofer del presidente del Conac. El asunto que lo trae cabizbajo y sobre el cual se tendió un cerco de susurros y cuchicheos que atajaron la difusión periodística.

Ocurriría, según gente entrada en detalles, que aquél que mal murió era su mano derecha y lo acompañaba a todas partes, incluso a giras en que un conductor de automóviles era prescindible, encargándose entonces de asuntos tales como el ajuar de su jefe, o de llevar la relación de las tarjetas de crédito. Casado y con un hijo de corta edad, al parecer y según larguezas lingüísticas del mundillo cultural, desde hacía buen tiempo su esposa, intérprete de una confusa cruzada conyugal, comenzó a resentir aquella incapacidad de su marido para no dejarse absorber por la celebérrima batuta. La madrugada del 25 de diciembre pasado, luego de una enardecida discusión, el drama llega al clímax de tragedia griega: la océlica señora saca un revólver y dispara a la frente de su marido y, acto seguido, procede al suicidio. Por aquello de la imagen, el suceso no trascendió sino tan sólo a las páginas rojas de un tabloide.

En 1979, José Antonio Abreu tenía 40 años y era, desde hace cuatro, creador y líder máximo del proyecto de orquestas sinfónicas juveniles, empeñado incluso en una ridiculizada campaña por la instrucción del violín a los infantes pemones. Hijo de un zapatero trujillano afecto a la música y establecido en Barquisimeto -Calzados J. M. Abreu- atrás quedaba la estela de una fulgurante carrera profesional, política y musical. Economista summa cum laude, a los 25 era diputado por el FND y asistente de Arturo Uslar Pietri; a los 20 había dirigido su primer concierto, en gala caraqueña; antes de los 30 había ganado dos premios nacionales de música, que “se otorgó él mismo”, acota un compositor coetáneo, que, según confiesa, lo odia “a muerte”. Como sea, no podría hablarse, en todo caso, de una biografía pulquérrima: para la fecha, Abreu había padecido los sinsabores de dos estrepitosos aquelarres públicos, y todavía le tocaba en suerte -o en mala suerte- vivir un tercero, el más doloroso de la tríada infausta.

A comienzos de los setenta fue comisionado por el Movimiento Desarrollista y Pedro Tinoco a una embajada peculiar: establecer diálogo con el vituperado, convicto y confeso ex dictador Marcos Pérez Jiménez en el Madrid de su otoño, y tratar de ganar a la causa al grueso de electores aún afectos al réprobo y acostadizo militar. Pero la antesala a la entrevista se prolonga más de lo previsto y el brillante y joven político -pero ya poseedor, por cierto, de una reluciente calvatrueno- no tiene tiempo de inscribirse en el registro electoral venezolano. Los diarios capitalinos explotarán después, con esperado ensañamiento, un asunto poco aclarado acerca de cedulaciones apócrifas y compulsivos trámites de registros.

Algo distinto pero de parecidas consecuencias tendría lugar en la década siguiente, la de la pesadillesca ilusión de la gran Venezuela, en que se puso de moda un provechoso pero equívoco juego social. Lucrativo, La pirámide se llamó a una suerte de gitanería que creaba felices millonarios de la noche a la mañana, pero -condición axial del universo- a cambio de desprevenidos, embaucadas y empobrecidas víctimas. Era una centrífuga espiral en la que tres personas aporraban determinada cantidad de dinero a una cuarta; cada uno de los aportantes debía conseguir a otros tres que le dieran igual cantidad de dinero, con lo que recuperaban lo aportado y se ganaba dos fracciones idénticas, así sucesivamente mientras alguien se encargaba de organizar las transacciones ad infinitum. Sólo que la espiral fallaba si alguien no conseguía a sus tres contribuyentes y, a partir de allí, venían las quejas, los golpes de pecho y las consabidas denuncias. Una hermana de José Antonio Abreu se vio envuelta en una situación parecida y tuvo que cargar con ciertos platos rotos, pero un periodista malicioso dejó entrever que detrás de todo debía esconderse un cerebro brillante.

Nada comparable el escandalejo, sin embargo, con aquel en que se vio envuelto en 1979: de un lado las orquestas juveniles y del otro, un crítico de música, Gustavo Tambascio. Este era un intelectual porteño refugiado en Venezuela. Para la fecha, en la Argentina existía un horrendo organismo parapolicial, la Asociación Argentina Anticomunista -la Triple A-, encargado de perseguir, capturar y si era posible torturar a cuanto político o intelectual presentara síntomas de enrojecimiento, lo que acarrea una especie de diáspora sureña, gente en general muy calificada y con predilección por Venezuela, saudita para la época. De filiación izquierdosa, filósofo y melómano, hombre de prestigio entre pares, Tambascio colaboraba en el legendario Cuerpo E de El Nacional con una ácida y pedantísima columna de crítica musical. Un infausto domingo 11 de noviembre la emprende contra un concierto de la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana, engendro de la Simón Bolívar. “Un caos orquestal”, escribiría Tambascio, “que recordaba los epílogos de los cumpleaños infantiles donde los niños se arrojan pedazos de torta, resbalan por el piso y se pelean por los remanentes de las piñata, quizás debiera haber hecho como un conocido pianista que abandonó el concierto en el intermedio, presa de indignada agitación. Con toda la simpatía que suscitan los muchachos de Abreu (aunque el concertino ya está cronológicamente para una orquesta de adultos), no puedo dejar de remarcar notorios lapsus de afinación. Incontrolada catarata de sonidos”, concluía el columnista, con crueldad.

Abreu se dejó llevar por los frenesíes de una ira entre nacionalista y xenofóbica en la respuesta aparecida al día siguiente. “Estimado director del Cuerpo E, hoy me corresponde constatar la existencia de una creciente ola de aventureros, traficantes, arribistas”, comenzaba su contraataque. “En su ridículo estilo, plagado de nuevorriquismo intelectual, el señor Tambascio ensaya una burla repugnante al magnífico concierto dirigido por el maestro Alberto Grau. Ha de saber él que en Venezuela abundan los dispositivos legales para golpear muy duro en todos los terrenos a quien intente insultarla o denigrarla. Ver estampada su firma al final de tantas estupideces contra auténticos valores patrios nos duele muy hondo a los venezolanos y vamos a hacer respetar a cualquier paracaidista que pretenda escupir sobre nuestros valores e instituciones. Su articulejo no quedará impune…”.

Sus incondicionales firman un remitido público en su defensa, pero el Cuerpo E hizo una encuesta entre intelectuales y la mayoría recriminó el chovinismo del aludido. El más cruel, el inefable Pedro León Zapata, con dos terribles caricaturas: “Ahora Abreu se escribe con triple A”, y en la otra: “Cuando las madres de los niños pemones leyeron la carta de Abreu, botaron los violines”. Luis Alberto Crespo y Nabor Zambrano, que para la época trabajaban en el Cuerpo E, fueron testigos de que Abreu, parado en la puerta de El Nacional y luego de dejar el remitido de sus fieles, dijo: “Tengo que ponerme a escribir, ¡qué poder tiene la prensa!”.

Diez años después, en los albores del segundo y trunco mandato de Carlos Andrés Pérez, asumida por Abreu la presidencia del Conac y el Ministerio de la Cultura -desaparecido a raíz del golpe del 4-F, cosa que desató una campaña de artistas en pro de su restitución-, los periodistas del área cultural se reunieron en el Teresa Carreño para atender una situación que comenzaba a incomodarlos. Desde las alturas del Conac, sus reportajes, noticias y columnas estaban recibiendo pinceladas de complacencia vía la mirada menos crítica del máximo organismo cultural. Verbo y gracia, los sucesos acaecidos luego de un infausto concierto del gran cellista ruso Mtislav Rostropovich. El susodicho había tocado a la desgana en sus presentaciones en el Aula Magna y la sala José Félix Ribas. En una de ellas, sin embargo, el desprevenido y a todas luces inculto público caraqueño pidió con furia el bis de rigor, pero el maestro hizo mutis y ni la prolongada algarabía de aplausos lo sacó de sus trece. Se sabe que entre bastidores los organizadores del evento, halago en mano, lo conminaban a una nueva salida, pero nadie pudo con la rocambolesca exigencia: sus da capos, mascullaba, costaban la bagatela de 5.000 dolarejos.

En los días subsiguientes, el crítico Enrique Moya, de El Nacional, hizo alguna maléfica referencia a los resultados del evento, anunciado como acontecimiento cultural del siglo, pero el ring telefónico no tardó en hacer acto de presencia y Moya tuvo que irse a criticar a otra parte. Pero no era más que un detalle en un arrebujado encaje de impasses, hasta que, por amor a la dignidad profesional, el periodista Carlos Ortega planteó públicamente su irritación por esa constante presencia de funcionarios endulzando la crítica. Es así como un grueso de fablistanes redactan un comunicado. Un periodista, que había llegado tarde, afinó algunos adjetivos que le parecieron faltos de energía, y al final resultó un documento mordaz, irreverente y lapidario, llamado a hacer historia en los anales periodísticos, “lo que hubiera sido el Octubre Rojo de la prensa venezolana”, rememora uno de los firmantes. Pero, no obstante, ocurrió algo imprevisto. Al parecer, la presidenta del Colegio de Periodistas, Nela Carmona, hermana de Ramón Carmona, el ministro de la Secretaría de la época, luego de cruces telefónicos, palabras al susurro y mediadurías pecuniarias, enfrío las calenturas de la mitad de los firmantes, tanto así, que el comunicado sale a los tres días y sólo en las páginas últimas de El Mundo. “Nos sentimos descubiertos”, recuerda otro de los confabulados, pero, por coincidencias que levantan suspicacias, casi todos los que retiraron sus firmas obtuvieron, tiempo más tiempo menos, cargos de asesorías culturales adscritos al Conac.

Una serie de raids se inicia desde entonces por controlar las goteras informativas, con la emergencia de polos de enfrentamiento, persecuciones y trasiego de periodistas de un medio a otro, disputas y cruce de palabras de críticos versus incondicionales. Así, la periodista Mariveni Rodríguez, desde su tribuna en El Globo, publica un resumen de la distribución presupuestaria del Conac y no deja de señalar los sectores negreados. Se salva de milagro. Otro caso, el del periodista Efraín Corona, durante su estadía en El Diario de Caracas. Corona publica los argumentos de un personaje quejoso de manejos discriminatorios en cierta partida cultural y a raíz de ese momento Corona acusa el golpe. Tiempo después se integra a la redacción de El Globo y en una de sus miles ruedas de prensa, cuando el ministro se dispone a pronunciar su discurso, y nota la cara conocida del periodista, abre los ojos, parpadea con descontrol, y le pregunta a su jefe de prensa, periodista Igor Molina: “Igor, ¿qué hace Efraín Corona aquí?”.

Pero esos tentáculos alcanzan más allá del territorio capitalino, llegan a la provincia y se sabe que en la jefatura de prensa del Conac hay gente encargada de chequear a diario los periódicos del interior. Manuel de La Fuente, personero cultural de la Universidad de los Andes, fue censurado con una buena reprimenda a raíz de una infeliz nota de prensa. O el caso del director de cultura de la Gobernación del estado Sucre, que hizo pública su inconformidad con ciertos detalles de la gestión de Abreu en un ínfimo periodiquete cumanés. Eduardo Morales Gil recibió una llamada exigiendo la destitución del asesor cultural, pero Morales no sólo se niega, sino que se permite el lujo de dar una lección de espíritu democrático, meses después, en un acto en Cumaná y ante la presencia del acosado director de cultura. “Doctor Abreu, hay que aprender que la crítica es necesaria”.

Esa intención de relación simbiótica con la prensa fue tempranamente denunciada, a finales de 1990, por el filósofo y músico Joaquín López Mujica en una entrevista concedida a la fallecida revista Viernes. Gran parte del tiraje de aquel número, según se especuló con fuerza, fue comprado por una mano oculta; sin embargo, las terribles afirmaciones allí plasmadas causan un escándalo de no pequeñas dimensiones. López Mujica señalaba, aparte de su inconformidad con la distribución presupuestaria, “lo que puede llamarse totalitarismo en información cultural, difícilmente se leerá una nota crítica a la gestión o los amigos de Abreu, el ministro tiene entre sus asesores cerca de 40 periodistas”, afirmación que tres años después sigue sosteniendo pero con el agravante del incremento del número de aquéllos. Dice poseer copia de ciertos cheques que habrían estimulado tales cuadres.

De “delincuencia cultural” califica un periodista y profesor de la escuela de Comunicación Social de la UCV, a un grupo de personajes que trabaja para el Conac que, según él, ocupa múltiples cargos y chupa los dineros conseguidos por Abreu en una labor de hormiguita, el mayor y más reconocido mérito al hacer el balance final de su gestión. Si bien es cierto, alegan otros, que antes de Abreu los presupuestos del Conac eran misérrimos, como lo plasman muy bien las estadísticas, “lo que pudo alcanzar igualmente lo ha dilapidado”.

Esa historia de la consecución presupuestaria, que en el Conac llega ahora a la astronómica suma de diez mil millones de bolívares, instala una nota cómica a la hora de evaluar los trabajos de Abreu. Cuenta gente muy ligada a él que era verdaderamente pintoresco observar las triquiñuelas con que a lo largo de los cinco años, todos los ministros, de la cartera que fuese, sufrieron los embates de las irresistibles cualidades de encantador de serpientes de José Antonio Abreu. Todos, sin excepción, pasaron por la piedra del sacrificio ritual de alguna partida en honor a la cultura. Roberto Pocaterra, por ejemplo, confesó públicamente que le tenía horror y cada vez que lo veía rondando por su despacho soltaba un: “Ya viene Abreu a pedirme plata”. Legendaria es la escena en el Teatro del Oeste en Caño Amarillo. En una invitación, fue recibido por el propio Abreu, quien le ponderó las excelencias del coso y de lo imprescindible de su remodelación. “Entre el primero y el segundo piso”, cuenta un testigo, “le sacó 80 millones de bolívares”. O la cantidad de edificios nuevos y viejos que arrancaba del poder de otras instituciones.

En un paseo por el Litoral, refiere un allegado, Abreu queda deslumbrado por la estampa de una construcción casi en ruinas y de inmediato baja a preguntar a qué organismo pertenece y se le dice que a Fede. Al día siguiente habla con Beatriz Albornoz, que le adjudica la mole y Abreu lo convierte en un resplandeciente teatro. Pero no sólo se quedaba en peticiones, sino que iba él personalmente a encargarse de despacho en despacho de que las promesas se materializaran. “Es que como músico está acostumbrado a pedir”, conjetura el médico y compositor René Rojas. “Esa es una tradición en la historia de la música, todos los grandes compositores fueron aduladores de reyes, desde Haendel hasta Wagner, especialmente el lamentable Jean Baptiste Lully, cortesano consumado, que por cierto se parece mucho a José Antonio Abreu”.

Sumada su increíble capacidad de trabajo -que no duerme, que fastidia a sus subordinados a horas imposibles, que trabaja en el carro, que vive buceando en un promontorio de carpetas- a su formación de economista es fácil de comprender el éxito logrado en materia de presupuestos, pero esa praxis de marrillo y raqueta insistente, zalamera, ha de suponer, sin duda, el mayor peso. “Cuando hay cambios de gobierno o de gabinete”, continúa Rojas, “lo primero que hace es ofrecer un concierto a las nuevas personalidades, él le hizo el concierto a Pérez en la toma de posesión, igualmente estuvo en el Te Deums de Ramón J. Velásquez y sin mayores reparos preparó la Octava de Malher para Caldera”. Y no hay que olvidar, resaltan otros, que el ridiculizado museo de CAP en Rubio fue hecho construir por Abreu, y, por añadidura, que su verdadera función dentro del paquete perecista era acallar las voces de los intelectuales ante el previsible tifón neoliberal, y ello explicaría de paso el porqué de todos esos ingentes recursos -y en esto coincide la mayoría- se ha utilizado en provecho de una élite con poderosa influencia en la opinión pública. “En un país en que antes del golpe del 4 de febrero hasta los limpiabotas protestaron, el único sector que no vivió la crisis fue el cultural y por ello sus críticas fueron inocuas”, razona Nabor Zambrano.

En precios culturales para nadie es un secreto que en esta última gestión todo el mundo viajó, o recibió dinero para equis proyecto que en la mayoría de los casos no se llevaron a cabo. “Aunque fuera un viajecito al Caribe, todo el mundo se benefició de ese gran presupuesto”, dice Edgar Villanueva de la oficina de prensa del TTC. Hay quien se queja de los grandes periplos a Europa en los que una multitudinaria muchedumbre de prosélitos vivió a la trashumancia, la mayoría de las veces sin que representaran en realidad una vertiente cultural de Venezuela en el extranjero. Tal cual la recordada gira a Europa de la Simón Bolívar en que ésta dejó de tocar en París y en Londres pues los instrumentos no llegaron a tiempo, y más de 200 personas se quedaron allí sin hacer nada, a no ser turismo cultural. O el reciente y por demás vituperado viaje a Sevilla en que un enjambre de familiares acompañó a los artistas a exposiciones y performances fantasmas.

Otra vertiente del silenciado bacanal de la cultura venezolana estriba, al parecer, en la tríada de espectáculos para complacencia de grupúsculos microscópicos, tal cual la venida del director orquestal Phillip Piekaelt, una inversión millonaria a la que asistieron sólo 300 personas en los tres días de presentación, al parecer, Isabel Palacios consideró indispensable su venida a Venezuela. O la onerosa recalada del padre de Zubin Metha, músico más bien regular, sólo por la resonancia del nombre de su hijo. “Para Abreu, la cultura es un fashion show engañabobos, sin verdadera calidad, tras el cual no quedará nada”, dice el abogado y hombre ligado a la cultura Salvador Irriago.

Lo que se cuestiona es la existencia de partidas manejadas a la discreción de funcionarios y que se emplean en gastos imprevistos como el humanitario costeo de la agonía de los artistas infectados de sida y en otros menesteres no tan claros; de estos fondos, dice la conseja, provendría la buena pro periodística. Así, mientras Juan Nuño liquida la diatriba en torno a la gestión de Abreu argumentando que, sencillamente, lo odian por inteligente y eficiente, valores que la envidia no perdona, un colega del área cultural zanja el asunto, muy distinto: “Si se parte del supuesto de que lo único que globaliza el concepto tan amplio que ahora se tiene de la palabra cultura es la crítica, estando ésta amordazada, se puede concluir entonces que durante Abreu no hubo cultura, sino un fastuoso y autoaplaudido espectáculo.  

domingo, 15 de julio de 2012

Dudamel estuvo en Tel Aviv y dirigió la Filarmónica Israelí...¿Alguien dijo aquí algo? / ¿Con qué moral algunos articulistas cuestionan a Serrat y Sabina por aceptar conciertos en Israel?

Por: Diego Silva Silva

Serrat y Sabina, contestatarios por excelencia, llevan por lo menos su repertorio con temática de profundo sentido social y humano.

El año pasado en Noviembre, Gustavo Dudamel se dirigió a Tel Aviv a dirigir la Orquesta Filarmónica de Israel hasta el 3 de Diciembre , después de una exitosa gira por Europa en donde interpretó lo más destacado del repertorio musical de los compositores venezolanos: la Sinfonía n.º 3 “Eroica” de Beethoven ( oriundo de Caripito) , Daphins y Chloe, de Maurice Ravel (de San Fernando de Atabapo) , y la Suite n.º 2 del Pájaro de fuego de Igor Stravinsky (se cree que nació en Carora, a pesar de que trabajó en Barquisimeto) . Dudamel dirigió tres encores: La forza del destino, de Giussepe Verdi (el caraqueño mimado), el Malambo de Alberto Ginastera (a este se le desconoce la nacionalidad) , y el Mambo de Bernstein (de Guatire, alumno de Sojo).

Yo no leí ninguna crítica ni artículo relacionado con este venezolano y su actividad en Israel, siendo además un ícono y paradigma del Gobierno Venezolano. (justo después de una de las mega-masacres del sionismo israelí contra Palestina).

Hasta donde puedo informarme, las presentaciones de Dudamel en Tel Aviv no incluyen otro repertorio que no sea el de las culturas hegemónicas y su historia de “universales” con las que nos han sometido cientos de años.

Pero por supuesto que estoy de acuerdo en sugerirle al poeta Catalán que suspenda su viaje a Tel Aviv..y ustedes ¿le pedirán al gobierno venezolano que no siga financiando a quien va consuetudinariamente a Israel a rendir tributo a los valores de la dependencia cultural?

Por allí dicen que la salsa que adoba al pavo...también sirve para la pava.

Viva Palestina!!!

salud!!!

diegosilvasilva@cantv.net

Nota: este artículo fue publicado en el sitio web Aporrea.org el 21/06/12

sábado, 23 de junio de 2012

Mensaje de Gustavo Dudamel

Mensaje de Gustavo Dudamel 
(Os ruego leerlo hasta el final)


 Mensaje de Gustavo Dudamel:

Estoy feliz porque sé que ningún muchacho del Sistema Nacional de Orquestas va a recibir un apoyo semejante al que me han dado a mí. José Antonio Abreu sabe que es mucho más seguro mantener un producto en el mercado que lanzar uno nuevo.

También estoy feliz porque sé que el gobierno bolivariano no va a dejar de pagarme lo que yo quiera cada vez que me presente en Venezuela y cada vez que dirija una orquesta venezolana en Europa o en Estados Unidos.

Chávez contribuyó a que yo me convirtiera en una figura del jet set internacional y ahora él necesita propagar la ilusión de que yo lo estoy apoyando. Gracias a eso es que yo puedo cobrar como un capitalista mientras el gobierno le insinúa a la gente que soy socialista.

Les hablaré un poco sobre mí. Soy imagen de la ROLEX, vivo en Hollywood Hills y recibo financiamiento del imperialismo y del antiimperialismo. Soy el emblema de la música clásica europea y también el paradigma de la revolución cultural bolivariana. Soy el estandarte de los “valores” capitalistas y al mismo tiempo soy el héroe de los pobres.

En los medios de comunicación venezolanos (tanto en los públicos como en los privados) está prohibido criticarme.

Chávez quiere que la juventud venezolana siga mi ejemplo. En eso coincido con el presidente, yo tenía el temor de que la juventud venezolana fuera a seguir el ejemplo de Alí Primera... 

Fin del mensaje de Gustavo Dudamel

Texto de la foto: 

Musical force. Electrifying conductor. And Music Director of the Los Angeles Phillharmonic. Catalyst of change for Venezuela’s youth through El Sistema. A passion for his art that will be felt forever.

ROLEX. A CROWN FOR EVERY ACHIEVEMENT

Traducción:

Fuerza musical. Conductor electrizante y Director Musical de la Filarmónica de Los Angeles. Catalizador del cambio para la juventud Venezolana a través de El Sistema. Una pasión por su arte que será sentida para siempre.

ROLEX. UNA CORONA POR CADA LOGRO. 




Artículo escrito por Freddy Argimiro Gutiérrez


Aclaratoria: mi nombre ha estado al pie de este artículo desde el mimo momento en que fue publicado, lo cual indica que el "Mensaje de Dudamel" es una creación mía. Todo lo que planteo en mi escrito se sustenta en las investigaciones que he realizado acerca de José Antonio Abreu y Gustavo Dudamel, y de la relación que ambos tienen con distintos factores de poder: gobiernos, empresas trasnacionales, medios de comunicación, etc... 

Atentamente: Freddy Argimiro Gutiérrez   

jueves, 21 de junio de 2012

Farruco Sesto y José Antonio Abreu



Comenzando el año 2009, Héctor Soto (Ministro del Poder Popular para la Cultura en aquel entonces) le envió unos lineamientos a los gabinetes de cultura de todos los estados... Fortalecer el circuito de la Red de Orquestas de José Antonio Abreu era una de las instrucciones que iba incluida en los mencionados lineamientos. De esta forma se le daba continuidad a una política que venía desarrollando el ministerio en los últimos tiempos. (ver anexos 1, 2 y 3

La directriz del ministro no fue bien recibida por los sectores comprometidos con el arte popular. Pronto comenzaron a escucharse las críticas contra la caprichosa, injusta, sectaria e inconstitucional manera en que se estaban distribuyendo los recursos del Ministerio del Poder Popular para la Cultura. Un año más tarde, Héctor Soto fue sustituido en su cargo por la misma persona que lo había antecedido: Farruco Sesto. A los pocos días de haber sucedido esto se produjo una reunión en Miraflores en la que participaron el Presidente Chávez, José Antonio Abreu, Gustavo Dudamel y el propio Farruco. (ver anexo 4

Luego de esa reunión el Sistema de Abreu fue desincorporado del Ministerio del Poder Popular para la Cultura y pasó a la Vicepresidencia de la República. Con esa hábil maniobra evasiva, el gobierno logró proteger política y económicamente a José Antonio Abreu. A los artistas populares se les dijo cínicamente que los recursos del Ministerio del Poder Popular para la Cultura habían quedado a salvo del mal llamado "maestro" y que ahora éste sería vigilado directamente por Chávez. Abreu se llevó "sus reales" para la Vicepresidencia y quedó fuera del alcance de la CONTRALORÍA SOCIAL.

En agosto del año 2010 apareció la siguiente información en un comunicado del Ministerio del Poder Popular para la Cultura:

"... el Ministro aclaró que el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela no está adscrito al MPPC, por lo tanto su presupuesto ni sus asignaciones dependen de este Despacho."

"El sistema de Abreu no está dentro del Ministerio de Cultura y nunca lo ha estado. Ha dependido de varios ministerios, pero ahora está adscrito a la Vicepresidencia de la República" -Fin de la cita- (ver anexo 5)

Farruco declaró eso porque muchas personas seguían exigiéndole a él un pronunciamiento categórico en favor de las Culturas Populares y en contra de los groseros privilegios que rodeaban (y rodean) al sistema eurocentrista de José Antonio Abreu. El ministro Sesto optó por decir mentiras y por "lavarse las manos" aún cuando él había sido el "arquitecto" del infame plan que perjudicó a los artistas populares de Venezuela. 

Las desvergonzadas explicaciones de Farruco no convencieron a nadie y las protestas continuaron. En el marco de esa situación, el ministro concibió una nueva artimaña para salvar por segunda vez a Abreu y para salvarse él. Fue así como nació el Sistema Nacional de las Culturas Populares. 

El nuevo sistema captó a varios artistas valiosos y a algunos servidores públicos competentes. Estos artistas y estos servidores públicos fueron utilizados por Farruco como escudo protector y también como cortina de humo. El caso del sistema de Abreu y el caso de corrupción "Anda suelto el animal" (ver anexo 6) dejaron de ser los "temas del momento" y le abrieron paso a una ola de optimismo vinculada al surgimiento del Sistema Nacional de las Culturas Populares.

Posteriormente Farruco negoció su salida del ministerio y nombró a su sucesor: Pedro Calzadilla. En manos del nuevo ministro (quien es una persona honesta) pasó lo que Farruco sabía que iba a pasar: las ilusiones que despertó el Sistema Nacional de las Culturas Populares se desvanecieron tal como ocurre con cualquier proyecto que ha sido diseñado para fracasar. 

Farruco sigue controlando desde afuera la estructura burocrática del ministerio, situación que le permite continuar con sus  abusos, pero desde la "clandestinidad".

Anexos:
1

2

3


4
Reseña y fotos de la reunión que sostuvieron el Presidente Chávez, José Antonio Abreu, Gustavo Dudamel y Farruco Sesto en Miraflores (febrero de 2010) 
Hagan click en el siguiente enlace: 


5
Declaraciones de Farruco Sesto (agosto de 2010)
Hagan click en el siguiente enlace:


6
Caso de corrupción "Anda suelto el animal" 
Hagan click en el siguiente enlace: 



Artículo escrito por Freddy Argimiro Gutiérrez

lunes, 18 de junio de 2012

Chávez, Carlos Andrés, Dudamel y José Antonio Abreu (juntos pero también revueltos)

Chávez, Carlos Andrés, Dudamel y José Antonio Abreu (juntos pero también revueltos)
¡¡¡Chávez afianzando la obra de "Refundación Cultural de la Patria" que inició 
Carlos Andrés Pérez!!!... 

Si las cosas siguen así pronto volveremos a ser la Capitanía General de Venezuela y nuestras políticas culturales serán diseñadas por los monarcas europeos... 

El caso del Sistema Nacional de Orquestas es el tema que deja ver con mayor claridad las enormes coincidencias que existen entre el chavismo burocrático y la oposición de derecha... Ahora bien, por razones de marketing político, ni el oficialismo ni la MUD van a abrir un debate sobre este asunto. Si el chavismo burocrático atacara la gestión cultural que adelantó Carlos Andrés Pérez, tendría que atacar también -para ser coherente- la gestión cultural actual. Si la oposición de derecha reivindicara la gestión cultural de Carlos Andrés Pérez, tendría que reivindicar también -para ser coherente- la gestión cultural del gobierno "bolivariano" (que es "más de lo mismo", pero en versión "mejorada")... El oficialismo y la MUD hicieron entonces un pacto de silencio con respecto a este espinoso punto y susurraron al unísono: "paso y gano"...


Dos precisiones importantes:
1
La foto donde aparecen Carlos Andrés Pérez y su ministro de cultura (José Antonio Abreu) fue tomada el mismo año en que el gobierno aplicó las medidas económicas que provocaron el estallido social del 27 de febrero... 

2
José Antonio Abreu no era simplemente un músico que recibía apoyo, él era el principal arquitecto de las políticas culturales cuartorrepublicanas. Rol que sigue cumpliendo en esta quinta república.
_________________________________________________________________

Gustavo Dudamel: un ROLEX de vivo...

Imagen de Rolex y modelo del socialismo oficial 

Niño mimado de Hollywood Hills (California) y símbolo del gobierno "antiimperialista" de Venezuela

Estandarte de los "valores" capitalistas y héroe de los pobres 

Emblema de la música clásica europea y paradigma de la "revolución cultural bolivariana"
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Los artistas que realizan labores sociales desde Venezuela y para Venezuela no reciben recursos sino limosnas... ¿Será que fueron desviados los fondos públicos que le corresponden a nuestros trabajadores comunitarios?...

El Sistema de Abreu debería estar adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura... ¿Por qué esto no es así?... Bueno, porque los artistas populares vivirían presionando a los funcionarios del ministerio para que los recursos se distribuyeran de otra manera. Para evitar eso, Chávez y Farruco concibieron un plan muy astuto: protegieron a Abreu en la Vicepresidencia de la República. Ahora los reclamos de los artistas populares con respecto a los casos de Abreu y Dudamel son "neutralizados" con la misma respuesta prefabricada: "eso no le compete a este ministerio"...

La injusticia en la distribución de los recursos es espantosa y Chávez optó por defender al eurocentrismo musical en detrimento de las Culturas Populares...

Para dejar el nombre de Venezuela en "alto", los héroes del chavismo oficial se van del país... ¡¡¡Sorprendente!!!...

Para "luchar" por los pobres, los héroes del chavismo oficial se convierten en figuras del jet-set internacional... ¡¡¡Insólito!!!...
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Héctor Rodríguez 
(Ministro del Poder Popular para el Deporte) 
y José Antonio Abreu

A la República Bolivariana de Venezuela le están aplicando un “disolvente cultural”. Se trata de una operación concebida por factores de la ultraderecha mundial y ejecutada por varios “Caballos de Troya”, entre los cuales “destacan” José Antonio Abreu y Gustavo Dudamel.

Señalaré las acciones concretas que han desarrollado los conspiradores:

• Fijaron y le impusieron al Gobierno Nacional una nueva visión estratégico-musical desligada de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y del Plan Nacional Simón Bolívar. Esta “moderna” visión se basa en tres conceptos fundamentales: CALIDAD MUSICAL, PROYECCIÓN INTERNACIONAL y LUCHA CONTRA LA POBREZA.

  • CALIDAD MUSICAL: este concepto es una trampa para cazar ingenuos. ¿Sobre qué base puede medirse la CALIDAD MUSICAL? ¿Será sobre la base de la precisión melódica? ¿Será sobre la base de la exactitud rítmica? ¿Será sobre la base de la complejidad armónica? ¿Será sobre la base de la aceptación popular?... Obviamente, la CALIDAD MUSICAL es una medida subjetiva que cada quien maneja de acuerdo a sus propios criterios... ¿Qué busca entonces José Antonio Abreu cuando alza la bandera de la CALIDAD MUSICAL? Pues, dejar estos asuntos en manos de los sectores eurocentristas y academicistas. La manipulación está muy clara: pretenden que el pueblo venezolano asocie CALIDAD MUSICAL con música europea, música europea con orquesta sinfónica, orquesta sinfónica con José Antonio Abreu y José Antonio Abreu con CALIDAD MUSICAL. El mensaje subliminal es más devastador todavía: las músicas tradicionales y populares no tienen calidad.

  • PROYECCIÓN INTERNACIONAL: este concepto de alguna manera está establecido en nuestra Constitución, sin embargo, José Antonio Abreu lo redireccionó en función de sus propios intereses: Artículo 100 (fragmento): …“La ley establecerá incentivos y estímulos para las personas, instituciones y comunidades que promuevan, apoyen, desarrollen o financien planes, programas y actividades culturales en el país, así como la cultura venezolana en el exterior”…. Fíjense: la Constitución habla de promover la cultura venezolana en el exterior, no de promover la cultura europea en Venezuela ni de promover en el exterior la música extranjera hecha por venezolanos... ¿Qué busca entonces José Antonio Abreu cuando alza la bandera de la PROYECCIÓN INTERNACIONAL? Pues, introducir de contrabando un parámetro que favorezca a su Sistema de Orquestas a la hora de gestionar recursos financieros.

  • LUCHA CONTRA LA POBREZA: este concepto es el más difícil de desmontar, ya que todas las personas y todas las instituciones (por lo menos en teoría) coinciden en ese punto. Ahora bien ¿es posible luchar contra la pobreza mientras se desprecia la Identidad y se  irrespeta la Diversidad Cultural de una Nación?... Evidentemente estamos en presencia de una maniobra neocolonialista, paternalista, prepotente, enajenante, hipócrita y excluyente. Para José Antonio Abreu la LUCHA CONTRA LA POBREZA no es un ideal, es una mercancía… o un negocio.

• Establecieron una dinámica “cortesana” entre las Orquestas del Sistema y los entes gubernamentales del Estado Venezolano, todo esto con la finalidad de mantenerse en contacto permanente con los altos funcionarios de la administración pública. Para Abreu, para Dudamel (y para sus colaboradores) los Consejos Comunales no existen y tampoco existen ni la participación popular ni las decisiones colectivas. Ellos se entienden directamente con los alcaldes, gobernadores, diputados, embajadores y ministros de la República Bolivariana de Venezuela. Para abrir núcleos del Sistema Nacional de Orquestas sólo basta que Abreu lo decida y que un alto funcionario lo refrende. Si eso contraviene la opinión de la gente o quebranta la tradición musical de una comunidad, no importa: el núcleo va. La especialidad de las Orquestas del Sistema es tocar en recepciones exquisitas, magnos eventos, reuniones fastuosas y actividades oficiales; si de casualidad actúan en una zona popular, activan su maquinaria propagandística para que Venezuela y el mundo sepan que Abreu y Dudamel son "bondadosos", "humildes" y "solidarios".

• Desplegaron un plan para monopolizar los espacios culturales. Hoy en día el Sistema Nacional de Orquestas administra una gran cantidad de instalaciones a lo largo y ancho del país, muchas de las cuales se han convertido en lugares prohibidos para los cultores y artistas que no pertenecen al círculo de amistades de José Antonio Abreu. Este plan ya se encuentra en su segunda fase, cuyo objetivo es apoderarse también de varias instalaciones deportivas para transformarlas en nuevas sedes del Sistema Nacional de Orquestas (vuelvan a ver la foto que está un poco más arriba).

• Crearon una red mediática para presentar sus campañas propagandísticas como si fueran noticias e informaciones. Abreu y Dudamel cuentan con varios equipos de periodistas que se encargan de alterar todos los sucesos concernientes al Sistema Nacional de Orquestas: magnifican las críticas positivas y obvian las críticas negativas. Dicho equipo de periodistas se encuentra distribuido entre los medios públicos y los medios privados (radio, prensa y televisión). Abreu y Dudamel sólo aceptan entrevistas pactadas bajo las siguientes condiciones: no se les puede preguntar nada acerca del socialismo, ni del imperialismo, ni del eurocentrismo, ni de la cantidad de recursos que reciben, ni de su falta de compromiso con la identidad musical venezolana.

Abreu y Dudamel han puesto en marcha un “culturicidio en cámara lenta” sobre Venezuela, ellos obedecen órdenes de un entramado multinacional cuyos objetivos son: demoler el sentido de pertenencia de nuestro pueblo y sembrar en la juventud venezolana un sentimiento de sumisión frente a los valores culturales de Europa y de Estados Unidos.
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José Antonio Abreu ha comenzado a “tolerar” la música venezolana (Proyecto Alma Llanera)... Este cambio de actitud -aparentemente espontáneo- persigue un fin miserable: monopolizar los espacios y los recursos que le corresponden a los genuinos exponentes de nuestra tradición musical. Hasta hace poco, Abreu se mostraba firme en su postura de no aceptar que los “muchachos” del Sistema interpretaran géneros folklóricos o populares, pero su excepcional sentido del oportunismo lo ha hecho variar de opinión. El mal llamado maestro sabe que muchos venezolanos saben (valga la redundancia) que los fondos destinados al sector cultura han sido secuestrados por él, y también sabe que su visión eurocentrista está siendo objeto de contundentes cuestionamientos a lo largo y ancho del país. La música sinfónica europea es la segunda gran pasión que tiene José Antonio, la primera es el dinero. Reconozcámoslo: el “Maestro” es capaz de “flexibilizarse”… siempre que esa “flexibilización” se traduzca en dólares y poder.
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Ojo con esto:

En algún momento el chavismo oficial podría asignarle a las Culturas Populares la mayor parte del presupuesto que maneja el Ministerio del Poder Popular para la Cultura. Fíjense: del total de recursos destinados para actividades culturales, sólo una parte es administrada por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura. La otra parte de esos recursos (la más grande) es la que reciben el Sistema de Abreu y los Comités de Ferias (entes autónomos que no dependen del Ministerio del Poder Popular para la Cultura). Es decir: una cosa es hablar de “recursos destinados para actividades culturales” y otra cosa es hablar de “recursos administrados por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura”. Para darle cumplimiento al artículo 100 de nuestra Constitución, el Gobierno tendría que, entre otras cosas, asignarle a las Culturas Populares la mayor parte de los RECURSOS DESTINADOS PARA ACTIVIDADES CULTURALES, pero eso no está previsto. El plan oculto del chavismo oficial es el siguiente:

• Privilegiar al Sistema de Abreu y a los Comités de Ferias, pero haciéndole creer a los Cultores y a las Cultoras que la prioridad del gobierno es la Cultura Popular.

• Mantener al Sistema de Abreu y a los Comités de Ferias lejos del alcance de los Cultores y las Cultoras para así evitar que puedan ser redireccionados los recursos que han sido distribuidos de forma injusta. Es por esto que el Sistema de Abreu está adscrito a la Vicepresidencia de la República y no al Ministerio del Poder Popular para la Cultura. También es por esto que los Comités de Ferias funcionan como si fueran empresas privadas.

• Propagar solapadamente la idea de que el pueblo venezolano apoya más las actividades del Sistema de Abreu (o los eventos feriales) que las actividades relacionadas con las Culturas Populares. Para darle sustento a esta “tesis” la derecha endógena va a comparar los conciertos de Dudamel (o los de Chino y Nacho) con los conciertos que ha organizado el Sistema Nacional de las Culturas Populares. Lo que no van a decir los representantes de la derecha endógena es que las agrupaciones que pertenecen al Sistema Nacional de las Culturas Populares realizan sus actividades en medio de serios problemas logísticos: falta de apoyo mediático, ausencia de propaganda, fallas en el transporte, deficiencias en el sonido, improvisación en el hospedaje y en la comida, etc). Tampoco van a decir que las agrupaciones que pertenecen al Sistema Nacional de las Culturas Populares cobran cien veces menos que Dudamel y que Chino y Nacho, y que, además, reciben su pago con muchas semanas de retraso. La jugada está muy clara: el chavismo oficial promueve el fracaso de las Culturas Populares y luego “vende” la idea de que ese fracaso es responsabilidad de los Cultores y del propio Pueblo Venezolano que no muestra interés alguno por sus Culturas Populares. Cinismo y más cinismo…

Si la derecha endógena le asignara a las Culturas Populares la mayor parte del presupuesto que maneja el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, estaríamos en presencia de un gesto limosnero. Para que una estrategia como ésa pueda ser considerada un acto de justicia, el Ministerio tendría que asumir la administración de los recursos que injustamente reciben Abreu y los Comités de Ferias.
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"Por aquellos años sólo había en la UCAB dos movimientos de cierta importancia: COPEI o Plancha 4, y la Plancha 2, de tendencia neoliberal y propiciada por Pedro Tinoco y la Electricidad de Caracas de la época, entre cuyos más notables miembros se encontraban los hoy doctores José Antonio Abreu y Marcel Granier" (fragmento del artículo "Tragedia verde" de Luis Enrique Alcalá).  
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Video de José Antonio Abreu actuando en la toma de posesión de Carlos Andrés Pérez el 2 de febrero de 1989, 25 días antes del Caracazo. Para verlo, hagan click en el siguiente enlace: 
http://www.youtube.com/watch?v=tziyHeOUaeY 
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Declaraciones del ministro José Antonio Abreu horas después de haber sido derrotada la Rebelión Cívico-Militar del 4 de febrero de 1992


El ministro Abreu es optimista

"Los artistas tienen la tarea de seguir construyendo el país"

Por: CHEFI BORZACCHINI

El ministro de la Cultura, José Antonio Abreu, con quien nos comunicamos a tempranas horas de la mañana de ayer antes de que partiera al Palacio de Miraflores, donde se encontraban todos los ministros de Pérez, ofreció declaraciones alentadoras y se refirió a la responsabilidad que ha tenido y tiene el país cultural en la construcción de un presente y un futuro mejor para Venezuela.

-¿Cómo ve esta situación y qué salida tiene ahora el país ante los sucesos acaecidos este martes?

-Hemos vivido una lamentable situación caracterizada por la insurgencia de un sector contra el orden constitucional de la República, pero mucho más allá de ello hemos presenciado la aplastante solidaridad nacional y mundial, en torno de la democracia venezolana, sistema dentro del cual nuestro pueblo ha decidido vivir y luchar. Para el mundo artístico el régimen de libertades consagrado por la Constitución y la Ley, constituye el marco por excelencia para el desarrollo de la iniciativa creadora y para la soberana expresión del pensamiento intelectual.

-Ante la situación que ha envuelto estos últimos meses al país ¿Qué ha hecho el sector cultural?

-Puesto que el artista y el intelectual representan como ningún otro el sector de nuestra sociedad que es el imperio de la conciencia pública, plasmada en la alta expresión cultural y en un sistema de valores de honda estirpe universal y humanística, es evidente que el mundo cultural venezolano ha sido el protagonista luminoso por excelencia de nuestra vida democrática. Es innegable la formidable contribución que la intelectualidad venezolana ha dado a la afirmación de nuestras vocaciones libertarias. Nuestros artistas y creadores tienen ahora a su cargo la tarea grave y hermosa a la vez, de seguir abriendo ante el país vastos horizontes de futuros con el espíritu vehemente, constructivo y ascendente que imprime el arte y al mismo tiempo la consolidación de sus propias estructuras artísticas.

-A dos meses exactos del Festival Internacional de Teatro, al que viene una nutrida representación cultural de todo el mundo y a poco tiempo de otros eventos importantes de carácter internacional que se celebrarán en Caracas, ¿Usted cree que estos acontecimientos van a afectar la realización de esos eventos? ¿Seguirá el gobierno apoyándolos?

-Estos sucesos de los que ya estamos saliendo, no van a afectar a los eventos. Por lo contrario, la abrumadora manifestación de solidaridad internacional que ha recibido el país en este momento nos conduce inequívocamente a la conclusión de que ahora, más que nunca, tiene razón de ser que nuestro quehacer cultural sea proyectado hacia el continente y al mundo. Nuestros eventos culturales previstos para este año del V Centenario del Descubrimiento de América y todos aquellos programas que nos hemos trazado como política cultural del Estado, con el concurso de todas las gobernaciones e instituciones públicas y privadas, se efectuarán y renuevan y engrandecen ahora sus plenos sentidos.

-Usted no es un político de carrera, es un músico que en estos momentos tiene una investidura de ministro ¿qué mensaje le daría a los artistas venezolanos en estos momentos?

-Durante toda la jornada que hemos vivido de 24 horas de angustia, he tenido la profunda satisfacción de un ininterrumpido contacto con el mundo cultural en todos sus sectores, y he sentido en su palabra y en su gesto solidario, la renovación trascendente de mi compromiso como ministro y como artista venezolano. Los artistas venezolanos no necesitan mi consejo, ellos cuentan conmigo y con el Consejo Nacional de la Cultura. Y además, quiero terminar estas breves declaraciones con una frase sobre la que debemos reflexionar: cultura y totalitarismo son términos irreconciliables.
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Los invito al concierto que darán próximamente Rubén Blades y Gustavo Dudamel. Allí estará José Antonio Abreu. Aunque me dijeron que guardara el secreto, les adelanto que el presidente Chávez también asistirá a la velada para interpretar a dúo con Capriles Radonski la canción "Venezuela"... "Llevo tu luz y tu aroma en mi piel"... 
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Y como hice en otra oportunidad:

Le dedico este compendio de reflexiones a la gente comprometida con la Música Tradicional Venezolana...
También a los Salseros, Boleristas, Rockeros, Baladistas y Trovadores de mi Patria... 
Igualmente a los seguidores honestos del Ska, del Reggae y del Reggaetón… 
... y por supuesto: a los Músicos Sinfónicos que no respaldan la Tiranía de José Antonio Abreu...


Freddy Argimiro Gutiérrez