Se ha desatado una lluvia de coplas anti-SISTEMA por todas partes. Compartiremos con ustedes algunas de las que nos han llegado:
La Cultura Popular
¿dónde está que no la veo?
Se robó todos los reales
el tracalero de Abreu.
La Cultura Popular
pasó a un la'o de la orquesta
y ésta con desdén le dijo:
serás siempre cenicienta
La Cultura Popular
canta y baila a granel
pero el ministerio apoya
sólo a Abreu y Dudamel
La Cultura Popular
anda a pie y a chancleta
y el Sistema ‘e las Orquestas
en avión y camionetas
La Cultura Popular
brilla y brilla con orgullo
pero Abreu tiene a Chávez
alumbra’o con su cocuyo
La Cultura Popular
crea todo en un cuatrico
pero el presupuesto va
pa’ violines y piticos
La cultura en general
Tiene a Abreu y sus desmanes
Pero el que más lo apoya
es el presidente Chavez..
Funcionarios y Ministros
le dan recurso al sistema
al de los capitalistas
donde Abreu es Anatema
La Cultura Popular
no es una cuestión de Ocio
nace en la entraña del Pueblo
Sres..... NO ES UN NEGOCIO......
La Cultura Popular
Viaja muy poco en Avión,
pero es la que pone el pecho
por Nuestra Revolución
La Cultura Popular
No se va a echar a llorar...
No bailábamos a Europa
en el Baile de San Juan
La Cultura Popular
No es de elites ni logias
Pero si sabe pelear
Con bríos y sin demagogia
La Cultura Popular
es grande como su nombre
y aunque hoy muchos se asombren
me la quieren trasquilar
me la quieren chucutear
viles manipulaciones
entre malas intenciones
vulgar acaparamiento
se colean todo el tiempo
los zorros y camaleones
Saludos a Iván, a Luis, a Claribel, a Diego, a Casimira, a Columbo y a todas las personas que nos han mandado sus coplas.
jueves, 25 de marzo de 2010
Varios músicos venezolanos se unen en una nueva versión del tema "Canto de Guaraña". La Cultura Popular dice: ¡PRESENTE!...
Por: Freddy Argimiro Gutiérrez
Pincha aquí y luego dale play al reproductor para escuchar la canción: http://www.goear.com/files/external.swf?file=c17fb06
La idea de esta nueva versión del tema "Canto de Guaraña" es expresar las alegrías, las inquietudes y las expectativas actuales de La Cultura Popular. Modifiqué un poco las coplas que hice inicialmente para que la canción pueda ser difundida en cualquier horario y en cualquier medio de comunicación, de todos modos la intención se mantiene intacta. Contamos contigo para propagarla, envíasela a la mayor cantidad de gente posible. Los que quieran leer la "versión rotunda" utilicen esta dirección:
Canto de Guaraña (Guaraña)
Letra: Freddy Argimiro Gutiérrez
Música: Recopilación Un Solo Pueblo
Intérpretes:
Ismael Querales (Miembro fundador de la agrupación Un Solo Pueblo): maracas, tambor y voz.
Daniel Gil (Director de la agrupación Rucaneo del Mabil): cuatro y voz.
Iván Pérez Rossi (Miembro fundador de la agrupación Serenata Guayanesa): voz.
La Cultura Popular
tiene amigos a montones
pero se siguen coleando
los zorros y camaleones
La Cultura Popular
lleva en su alma de candil
la gloriosa rebeldía
del diecinueve de abril
La Cultura Popular
es vistosa como un óleo
y es en su alma generosa
que hay que sembrar el petróleo
La Cultura Popular
según la Constitución
goza mi hermano del alma
de una especial atención
La Cultura Popular
muchas veces duerme mal
porque no le han dado aún
su seguridad social
La Cultura Popular
te lo digo en voz muy alta
no recibe Premios Nóbel
y tampoco le hacen falta
La Cultura Popular
es del pueblo el timonel
pero quieren reemplazarla
por maestros de oropel
La Cultura Popular
con su arepa y su cabestro
tiene al pueblo soñador
como único Maestro
La Cultura Popular
te lo digo María Inés
no anda con relojes caros
pero sabe que hora es
La Cultura Popular
vive escuchando discursos
y por cosas del sistema
no le llegan los recursos
La Cultura Popular
debe armar una querella
pa’ que los zorros no sigan
quitándole lo que es de ella
La Cultura Popular
tiene que tomar acciones
pa’ parar el saboteo
de zorros y camaleones
Nota: el "Rolex" de vivo (Dudamel) y el pre-candidato al Nobel de la Paz (Abreu) no podrán apabullarnos con su grosera campaña enajenante... ¡¡¡Viva la CULTURA POPULAR!!!... No es hora de resistir, es hora de INSURGIR.
Si yo fuera el Ministro del Poder Popular para la Cultura…
Por: Freddy Argimiro Gutiérrez
Si yo fuera el Ministro del Poder Popular para la Cultura…
· Terminaría de transformar el Ministerio en una Seccional del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela.
· Reeditaría todas las canciones de Alí Primera pero sustituyendo las groserías y las frases subversivas por expresiones refinadas y académicas.
· Montaría un Concierto en Homenaje a Simón Díaz con los grandes Arpistas (Clásicos) de los llanos Europeos.
· Crearía el INSTITUTO SUB-MUSICAL DE SONIDOS PRIMITIVOS, ente que se encargaría de estudiar las obras de Pío Alvarado, El Carrao de Palmarito, Ricardo Aguirre, Serenata Guayanesa, Un Solo Pueblo, Los Golperos de El Tocuyo, Adelis Fréitez, Hernán Marín, Lilia Vera, María Rodríguez y Cecilia Todd.
· Organizaría un acto de masas para entregarle a Gualberto Ibarreto una réplica de la batuta de Gustavo Dudamel.
· Implementaría un plan de asistencia psico-auditiva para acercar a los admiradores de Felipe Pirela, Cheo García y Memo Morales al maravilloso mundo del Sistema Nacional de Orquestas.
· Le retiraría a Oscar D’ León el seudónimo de EL DIABLO DE LA SALSA y lo comenzaría a llamar EL MOZART DE LA CAPITANÍA GENERAL DE VENEZUELA.
· Incorporaría a los seguidores de Ilan, Yordano y Franco De Vita en los programas de desintoxicación musical ROCKERÓLICOS ANÓNIMOS y BALADISTAS INCÓGNITOS.
· Le quitaría el nombre a la banda de ska DESORDEN PÚBLICO y le pondría AGRUPACIÓN ORDEN Y PROGRESO (con José Antonio Abreu como Director).
· Prohibiría el disco “En Cuba” de Alfredo Sadel por tratarse de un material comunista dedicado a la Nueva Trova.
¡¡¡Viva el Maestro y Viva Dudamel!!!
Si queremos acabar con la pobreza, démosle poder a José Antonio Abreu.
freddyargimiro@hotmail.com
Nota: este artículo fue publicado en el sitio web Aporrea.org el 05/03/10
Un Sistema alternativo al «Sistema»
Propuesta popular contra la hegemonía del Sistema de Orquestas Clásicas en Venenzuela
Por: Xavier Padilla (*)
Lo que sigue es un manifiesto de principios relativos a la cultura popular, al tiempo que una propuesta cultural: la creación de una Red de Espacios Musicales Alternativos (REMA) para el desarrollo comunal de la MÚSICA POPULAR, entre cuyos objetivos se encuentra el de contrarrestar la hegemonía ejercida por el Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, organización expansionista que hace del discurso de la inclusión social un pretexto para imponer su tácita predilección por la música clásica, a la cual reserva de facto el lugar "preeminente" de la actividad musical presupuestada por la nación, quedando así excluido el diverso y verdaderamente mayoritario talento musical del pueblo venezolano en sus múltiples formas expresivas (salsa, joropo, rock, jazz, fusión, canción, parranda, tambor y un largo etcétera).
Nota preliminar
La presente propuesta trata exclusivamente del arte musical popular y de su medio natural: la comunidad. Siendo venezolano, músico, y con una experiencia internacional extensiva a más de 40 países, fue la intensa actividad comunal desempeñada durante una década en un barrio de Caracas (Sarría, 1977-1987) lo que dio origen a mi propio desarrollo. Este proyecto está fundamentado, por lo tanto, en una experiencia concreta y no en una especulación idealista acerca de las condiciones comunales necesarias para el desarrollo del arte musical popular.
I. Del arte musical popular
Por arte musical popular entendemos todas las formas musicales desarrolladas fuera del ámbito académico clásico, originadas en el talento expresivo del pueblo y cultivadas mediante sus propios métodos y formas de aprendizaje. Estas formas musicales se renuevan constantemente y suelen mezclarse unas con otras para formar nuevos estilos y géneros, creando y recreando los códigos vivos de una interacción permanente, gracias a la cual el pueblo aporta de continuo una versión genuina y actualizada de su expresión, y reafirma por ende su libertad.
Es necesario señalar que al hablar de “música popular” no nos referimos a la música folclórica. El adjetivo “popular” nos remite a un amplio conjunto de géneros y estilos musicales cuyo origen no se limita a la música folclórica, de carácter patrimonial y originada en tradiciones ancestrales. Por supuesto, la música folclórica es también considerada “música popular”, pues tiene su origen en el pueblo, pero en la misma no puede resumirse el amplio espectro que comprende lo popular. La música popular engloba, antes bien, todas las formas musicales aparecidas en la sociedad tanto en el pasado como en el presente, ya que el significado del adjetivo “popular” no se agota en lo patrimonial, en lo tradicional sino que se extiende a lo que pertenece al pueblo en todo momento (pasado, presente y futuro); lo popular constituye, pues, una expresión viva, directa, cuyo origen no es el medio clásico, ni su vocación la academia. Históricamente, la academia y el repertorio clásico son también patrimonios, tradiciones de una cultura bien específica, pero éstos no tienen precisamente un origen popular.
La música popular es un elemento representativo de la absoluta espontaneidad y libertad creativa del pueblo en su autodeterminación identitaria, y se origina invariablemente en las comunidades. El Estado venezolano, por lo tanto, debe, tal como se menciona en el Artículo 100 de la Constitución Nacional, reconocerla, respetarla y promoverla bajo el “principio de igualdad de las culturas”. Tiene la obligación de darle un apoyo al menos equivalente al que le da actualmente a la música clásica a través de nuestro celebrado sistema de orquestas.
II. Origen comunal de la expresión artística popular
1. La comunidad como fuente y destino. Nuestras comunidades, aun siendo ricas en manifestaciones culturales diversas, a menudo no llegan a desarrollarlas y devienen, por decirlo así, verdaderas canteras de desperdicio artístico. Pero no es el desperdicio del potencial artístico del individuo como objeto de valor comercial lo que nos preocupa en nuestro proceso de cambios hacia una sociedad socialista. No nos interesa la profesionalización del artista en tanto que futuro vendedor de su talento. Nos interesa, en cambio, el desarrollo y la optimización de sus capacidades dentro del ámbito de una integración social, no de una integración comercial.
Una sociedad socialista, entendida en forma integral, reivindica la interdependencia entre el individuo y su entorno, y considera los beneficios individuales como propios del colectivo. La sociedad deviene una extensión del individuo y no una instancia diferenciada contra la cual lucha y a la cual tiene que vencer. Contrariamente a esto, la sociedad capitalista, de cuya esencia surge la falsa concepción de un antagonismo necesario entre individuo y sociedad, niega e impide deliberadamente que la expresión artística del individuo sea también expresión de un colectivo, que tenga dicha doble pertenencia. Pero la expresión artística popular, sin su elemento comunal de origen, es apenas una imitación de sí misma.
2. El hábitat ético-estético de la expresión popular. El arte, desde un punto de vista comunal, dista mucho de la concepción burguesa según la cual la expresión artística es un acto individual y un fin en sí misma, independiente de todo contexto original colectivo. Cuando hablamos del arte desde una perspectiva comunal, nos referimos a la sola forma de arte que consideramos éticamente posible: la del arte en tanto que acto integral, contextual, surgido de una realidad que delata en el individuo-artista su pertenencia a un colectivo. La comuna donde vive el artista se expresa virtualmente en sus obras, no sólo su propia persona. Contrariamente a lo postulado por el capitalismo, el innato potencial artístico del individuo no basta para generar una expresión artística que refleje la realidad; no puede faltar en la obra la influencia directa de las condiciones de vida comunales del artista (esto es, sus condiciones de vida reales), las cuales constituyen aquello que, en retrospectiva, confiere legitimidad a la realidad de su expresión.
En el modelo capitalista, la sociedad cosifica la expresión artística en un hecho abstracto, subjetivo y exclusivamente personal. La creación deviene entonces un fenómeno “individual”, “independiente”, adscrito a una figura jurídica acomodaticia que permite su pronta conversión en producto mercantil. Quedan así el artista y su obra separados del contexto comunal inicial, cual bienes de consumo expropiados a la comunidad. Y ésta, al ir perdiendo a sus artistas, quienes son extraídos de su seno hacia un mercado donde terminan a menudo cultural y moralmente desangrados, se convierte en un lugar desierto, sin alma propia, o bien en un espacio meramente geográfico, donde el arte y la presencia de manifestaciones culturales no sólo son un fenómeno cada vez más raro, sino disociado. ¿Cómo podría ser de otra manera en comunidades sometidas al rompimiento de su ciclo natural de expresión identitaria, o lo que podríamos llamar una alteración de su hábitat ético-estético?
3. Vulnerabilidad, mimetismo y dependencia cultural. La comunidad, desprovista de su propia cosecha, y viéndose limitada a nutrirse exclusivamente del exterior, no sólo termina padeciendo un empobrecimiento de su propio potencial artístico, de su fertilidad ético-estética, de sus defensas identitarias naturales, sino que deviene más vulnerable y propensa a la enajenación cultural. Dentro de un contexto de vacío cultural propio, toda información recibida termina por convertirse en un instrumento de transculturización y por ende de alienación.
La incidencia de contenidos estéticos foráneos produce en la comunidad debilitada un efecto contrario al de las creaciones propias de una cultura local sólida: desmiembra, separa, individualiza, rompe continuidades generacionales e introduce en el individuo espejismos e ilusiones irrealizables. Es así como terminan por aparecer en los miembros de una comunidad desmembrada (membra disjecta) los signos evidentes de una conducta imitativa, acomplejada, compulsivamente reproductora de lo foráneo, devenida exógeno-dependiente y endógeno-repulsiva. Una conducta visceral y persistente en su negación de lo próximo, propia de individuos auto-confinados a dimensiones ficticias y cuyo aislamiento de la realidad objetiva culmina en una disociación que los condena al auto desprecio.
4. Liberación creativa. Las únicas defensas reales que tienen las comunidades —y por ende la sociedad entera— frente a un peligro constante de sub-culturización son, pues, el cultivo y práctica de actividades artísticas propias, sin lo cual todo cuanto detentan de potencialmente positivo para su armonía y equilibrio se lo lleva el capitalismo.
Con objeto de evitar esto, las comunidades deben ser dotadas —por un Estado socialista, anticapitalista y antiimperialista— de medios para su propia defensa. Defensa que constituye una necesidad de primer orden y que implica la implementación de un proyecto de envergadura. Es indispensable la creación de bases estructurales eficientes con las cuales poner en práctica el desarrollo de la expresión artística libre, intuitiva, espontánea, sin la imposición de modelos ni referencias acabadas de otras culturas. Posibilitar la liberación creativa —a través de medios artísticos universales tales que el teatro, la danza, la pintura, la fotografía, la poesía, la escultura, la música y otros— es una prioridad impostergable.
III. Aspecto contextual del presente proyecto
La música ha sido siempre una de las expresiones artísticas más relevantes del pueblo venezolano, pero también una cuyo potencial de integración comunal ha sido altamente subestimado. Podría pensarse que esta afirmación, en un país como Venezuela, cuna del mundialmente celebrado Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles (SOIJ), constituye un signo de mala fe. Sin embargo, hay razones para afirmarlo, y ello sin negar en absoluto la importancia ni los méritos de dicho sistema.
Si observamos bien, no es precisamente el potencial comunal lo que el mismo promueve. En su acercamiento —no obstante meritorio— a los más recónditos sectores de la población venezolana, el “sistema” colecta talentos que luego son instruidos en la ejecución de un repertorio musical europeo (incluidas sus estructuras formales correspondientes), y no de repertorios locales, populares, actuales ni autóctonos. Éstos siguen quedando en manos de la radio y la televisión…
La orquesta clásica, que es la estructura nominal del “sistema de orquestas”, simplemente no puede —a pesar de sus eventuales esfuerzos— abordar con propiedad, con adecuación, con pertinencia, con solvencia ni con autoridad las diversas sonoridades de la música popular contemporánea (en buena parte basada en instrumentos eléctricos, sintéticos, etc.), ni aun de la música folclórica (repertorio afrodescendiente, indoamericano, etc.). Estas formas musicales disponen de sus propios instrumentos, técnicas y métodos. En cuanto al medio ambiente práctico y real del “sistema”, éste es el conservatorio, la academia, no la comunidad.
Es así como gracias al filtro cultural inmanente a la música clásica (el cual es desafortunadamente reminiscente de nuestra histórica condición colonial), un amplio abanico de formas musicales vivas y populares queda automáticamente excluido. Se trata de formas a veces autóctonas, otras simplemente propias de las tendencias de vida locales de nuestras clases populares. A las cuales diversos —y muy cuestionables— intentos de adaptación clásica no logran en modo alguno “honrar”, sino apenas reutilizar y descontextualizar, sin llegar a retribuir a las fuentes originales un aporte artístico proporcionalmente válido.
Es por lo tanto difícil no advertir en el mencionado “sistema” la existencia manifiesta de una clara tendencia culturizante sobre lo popular. En este sentido, aun al aportar elementos y medios artísticos a una población en descuido, el “sistema” emplea sutiles procedimientos coloniales de "substitución cultural", lo cual lleva a cabo reclutando talentos y luego "culturizando" allí donde supuestamente no hay aún cultura, sino "potencial artístico bruto".
Aun teniendo dicho “sistema” el mérito incuestionable de contribuir al desarrollo y continuidad de la cultura europea en nuestras tierras (mérito que celebramos, pues no pretendemos negar en lo absoluto el valor de dicha cultura), la captación por parte del Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de jóvenes en situación de exclusión social no justifica un reemplazo del “tronco” principal de nuestras raíces, ni una sub-valoración (por omisión) de la variedad, universalidad y complejidad de la cultura musical popular a la cual la comunidad, como célula esencial de la cultura, nos remite de continuo.
Vale señalar que la mencionada intencionalidad culturizante de dicho “sistema” no es un hecho puntual ni accidental. Se trata más bien de la naturaleza misma expansionista de la cultura a la cual el mismo representa, convencida históricamente de su superioridad y por regla general acostumbrada a imponerse allí donde se encuentre.
No obstante, el éxito que el “sistema” ha tenido en nuestra nación se debe, a parte de dicho expansionismo, también a dos factores concretos: la legendaria perseverancia de su fundador, el maestro José Antonio Abreu, y la forzosa ausencia de una iniciativa similar o comparable por parte de los sectores populares de nuestra cultura.
Claro que sería vano —y hasta cruel— comparar la desigualdad de oportunidades que prevalece entre ambos actores: por un lado tenemos al emblemático maestro clásico, culto, fundador de academias, benefactor altruista —con influencia política transgubernamental—, y por el otro tenemos a los músicos autodidactas, no académicos, dichos “de calle”… Es una comparación tan inútil como cualquier apología que intentaran hacer los pobres frente a su proverbial desventaja. Los músicos populares ya han hecho bastante con lograr afinar sus raídos instrumentos y entonar sus cantos sublimes, llenos de optimismo, en medio de una marginación consistente, sistemática.
No es un secreto que la música clásica siempre ha tenido la exclusiva bendición de la clase dominante en nuestro país, a diferencia de la música popular. De esta última siempre ha habido una percepción degradante por parte de los miembros de la clase dominante, quienes, sin poder llegar a ser considerados realmente “cultos” ellos mismos, han sembrado no obstante en el inconsciente colectivo de nuestro pueblo una axiología cultural pro-europea, elitista y antipopular.
Por esta razón, la creación de un sistema defensivo con el cual las comunidades puedan preservar los contenidos propios de su expresión artística es a todas luces necesaria. Se trata de uno de los aspectos cruciales de nuestra lucha de clases (su parte cultural), la cual pasa por una reivindicación pragmática de los fundamentos comunales originales de la expresión artística.
La expresión musical popular —hay que señalarlo— tiene objetivamente y desde todo punto de vista una dimensión universal; otra cosa es que haya sido “vuelta” marginal. Constituye una multitud de formas musicales, tanto actuales como autóctonas de las más diversas culturas del mundo, y ha evolucionado siempre al margen del capitalismo; ha sido históricamente prohibida o arrancada de su contexto original, el comunal, y por lo tanto su singular destino ha sido y continúa siendo el de la resistencia.
La confrontación es, pues, histórica e inevitable, y la razón por la cual se ha dicho que la revolución tiene que ser cultural, es que la cultura no constituye un elemento accesorio de los pueblos, sino un aspecto esencial de los mismos: el de su identidad. En tal sentido, los modos y formas expresivos de las clases históricamente dominantes no pueden ser los mismos con que se expresa el pueblo, ya que los elementos de su expresión (o estética) no pueden serle suministrados por su opresor. El pueblo no puede expresarse a través de ellos ni hacerlos suyos sin traicionarse a sí mismo. Es obvio que todo propósito de identidad comienza por el factor ético, y que a éste está indisolublemente vinculado el estético.
Si la ética de la clase dominante no se corresponde con la ética de las clases populares, la estética de aquélla no puede corresponder con la estética de éstas. La creación y la expresión artística dicen mucho de la verdadera soberanía de una sociedad: la cultural. Ésta es la identidad misma de los pueblos.
En un proceso revolucionario de cambios sociales como el nuestro, no podemos olvidar la vigencia de esta dialéctica de dominación histórica, la cual trasciende hasta nuestra mal llamada era “post-colonial”. Por ello nunca enfatizaremos demasiado la responsabilidad que tienen las actuales instituciones revolucionarias en devenir instrumentos para un verdadero cambio de paradigma cultural.
IV. Necesidad de un “sistema” popular paralelo
El presente proyecto propone crear estructuras que proporcionen a la música popular oportunidades de desarrollo similares o equivalentes a las que tiene la música clásica en nuestro país, y ello haciendo énfasis en el carácter integral, comunitario, no académico del entorno comunal que le es propio. Es un hecho que las formas naturales de estudio y evolución de la música popular no corresponden a las de la academia, debido a que las técnicas de composición e interpretación son aprendidas y desarrolladas en forma diferente que en el conservatorio.
La formación del músico popular es expresión directa de un hecho comunal espontáneo y tan natural como la música misma que interpreta. El flujo de conocimientos transmitidos y asimilados deviene un fenómeno orgánico en la intimidad convivial del entorno comunal.
La formación de músicos profesionales en el medio clásico tiene, en cambio, la particularidad de crear en cierta forma funcionarios de orquesta. El músico en el mundo clásico se encuentra en un contexto donde su talento puede ser concebido y catalogado en función de una jerarquía piramidal, cuantificable. Tal vez sea la única forma de mantener y desarrollar el trabajo específico que dicha música demanda, pero de cualquier manera el medio académico crea en fin de cuentas una comunidad a parte de la comunidad misma.
V. Los Centros Comunales de Integración Musical
La Red Espacios Musicales Alternativos (REMA), que consiste básicamente en un sistema de Centros Comunales de Integración Musical, está concebida en función de un cambio radical de paradigma cultural y responde a una necesidad profunda de transformación social. Entre otras cosas, esta red provee una estructura que es crítica, en sí misma, de cualquier utilitarismo cultural, como aquel que ve en la actividad artística popular un simple instrumento de prevención delictiva, o bien un dispositivo complementario antidrogas. Tal concepción, propia de un panfletarismo pseudo-socialista, intrascendente, reformista y superficial reduce la importancia del arte a una actividad de relleno social, y, lo que es aun más grave, no ve inconveniente en que el talento comunal sea utilizado en detrimento de su propia identidad cultural, poniéndolo en manos de una estética culturizante, eurocentrista y hegemónica como la impuesta, de forma inconsulta, por el Sistema en su predilección por la música clásica.
Los Centros Comunales de Integración Musical comenzarían a ser instalados en las comunidades de forma experimental mediante módulos "pilotos", los cuales luego se extenderían progresivamente por todo el territorio nacional. Para ponerlos en funcionamiento, los mismos requieren de facilitadores o facilitadoras, los o las cuales NO necesitan haber egresado de escuelas tradicionales de música (conservatorios, academias musicales, etc.). Éstos sólo deben dar constancia de una actividad musical confirmada en tanto que músicos en ejercicio. Los facilitadores obtendrán, eso sí, una adecuada formación acerca de los lineamientos generales del proyecto y sus bases conceptuales, así como sobre la particularidad de su condición de facilitadores-motivadores (FM) de la iniciativa musical comunal, y NO en tanto que dirigentes de ésta.
VI. Concepto del trabajo musical en los Centros
La línea musical del trabajo realizado en estos Centros será sólo definida por los participantes comunales mismos, en modo alguno por los Centros. La libertad en este sentido es total y el rol de los FM es puramente asistencial. Estos núcleos tendrán, por ello mismo, el deber de informar y orientar respecto de la diversidad de legados y corrientes musicales actuales existentes en el mundo, haciendo énfasis en las expresiones de tipo autóctonas y populares de la región. Para ello se organizarán charlas periódicas con otro tipo de facilitadores, los facilitadores itinerantes (FI), cuya función específica es la de visitar los Centros donde sea propicia la temática particular de su dominio. La organización general de este tipo de actividades, como la de todas las demás actividades del proyecto, está llevada a cabo a partir de una oficina central llamada Dirección General de Centros Comunales de Integración Musical (DGCCIM), responsable máximo de la gestión de Centros, y debe depender del Ministerio del Poder Popular para la Cultura o de cualquier otra instancia pertinente disponible para la recepción y sostén del proyecto. Los costos están por definirse, pero en comparación con el Sistema de orquestas, al cual se afecta aproximadamente el 40 % del presupuesto nacional para la cultura—, puede estimarse que la puesta en marcha este proyecto y su gradual desarrollo no supondrán, por su simpleza, un presupuesto oneroso.
VII. Objetivo de los Centros
Los Centros Comunales de Integración Musical (CCIM) vendrían a cubrir una importante laguna en el sector cultural musical de nuestro país, ayudando entre otras cosas a erradicar de la psicología de nuestro pueblo la errada óptica predominante —impuesta por el modelo capitalista— que promueve o profesa la "producción" de talentos. A ello se responderá con hechos concretos y mediante la prueba práctica de que la comunidad, ante todo, es el órgano principal de la sociedad y que la música —como tantas otras formas de expresión artística— es uno de sus elementos propios: que es en la comunidad donde se genera, donde “vive”, donde se cultiva y donde mejor se expresa.
Sin música la comunidad enmudece, se “seca”, empobrece su alma. No podemos decir que la música sea el alma toda de la comunidad, pero es incuestionable que siempre ha sido un elemento importante de la misma; uno de cohesión, de integración, con un gran potencial identitario y unificador. Y como se ha dicho infinidad de veces, la música es también un lenguaje universal; pero uno que fertiliza colectivos, que inventa sus modos propios comunales. Así como nos identifica, la música ayuda a crear al mismo tiempo nuestras identidades.
También se probará y pondrá en práctica en estos centros que la música no pertenece a los músicos, sino a todos los seres humanos, tanto a quienes la hacen como a quienes la escuchan o la bailan; y que todos integramos su fenómeno, el cual imprime nuestra huella cultural en el tiempo y en el espacio. Tomemos como ejemplo a los gitanos, y veamos la importancia que tiene la música en el seno de esas comunidades errantes de la historia, segregadas, excluidas, marginadas y perseguidas. La música fue siempre su fuerza de cohesión, su forma de vida, su resistencia, su impermeabilidad y hasta su subsistencia. La influencia que luego su música tuvo y sigue teniendo sobre tantas otras músicas del mundo, incluyendo las músicas llamadas "cultas", es no sólo incalculable sino la prueba misma del poder comunal inherente de la música.
Este poder es a menudo un aspecto suyo muy subestimado. Miremos alrededor, en nuestra propia geografía: ¡cómo abundan similares ejemplos! Si bien es cierto que el poder popular de la cultura se manifiesta principalmente a nivel de la comunidad, no hay dudas que entonces históricamente la comunidad tiene a uno de sus mejores aliados en la música.
La Red de Espacios Musicales Alternativos y sus Centros Comunales de Integración Musical son el reconocimiento mismo de la música en tanto que expresión, parte y derecho de la comunidad; su creación e implantación en el panorama cultural de la nación constituye, por lo tanto, una sentida respuesta institucional-revolucionaria en protección de este derecho.
VIII. Nota ideológica final
Una sociedad socialista debe formar individuos para el aporte a la sociedad, y es sólo mediante este aporte que reviene a ellos cualquier satisfacción personal en forma de calidad de vida. En ella la satisfacción de los propósitos individuales sólo puede ser alcanzada a través de propósitos meta-individuales, los cuales constituyen el único orgullo moralmente válido dentro del socialismo. Estos propósitos sociales son la forma más elevada de proyección del individuo: en ellos él mismo ya no es considerado como un fin en sí, sino como parte de una realidad integral, supra-membral. Dejan superado el egoísmo fomentado por el capitalismo y fundan una revolución cultural que comienza en las comunidades, donde todos los individuos forjan una identidad colectiva superior a la suma de sus partes. Identidad cuyo carácter natural confiere a la cultura local la solidez suficiente para hacerse impenetrable y defenderse sola, y que representa la máxima expresión de los pueblos. Identidad, en definitiva, que más allá de toda satisfacción individual produce lo que, con toda razón y pertinencia social, gustamos en llamar «SATISFACCIÓN PATRIA».
(*) Fernando Xavier Padilla Delgado, CI: 6.049.781 (músico venezolano residente en París, Francia)
¿De quién es Dudamel? ¿Del capitalismo o de la Revolución?
Por: Jesús Chúa Espinosa
Voy a dejar volar a la imaginación y de esa forma tratar de darle sentido a lo que pareciera que no lo tiene. Si; pareciera que no tendría ningún sentido, ponernos como estúpidos a pelearnos, sobre los fundamentos ideológicos que privan en una persona en particular, en este caso me estoy refiriendo, al supuestamente fenómeno de la música clásica GUSTAVO DUDAMEL.
Para cualquier persona medianamente sensata esta actitud mía se tendría que tomar como una manifestación auténticamente envidiosa y; si no fuera porque hasta yo mismo me conozco aseguraría que sí, que soy un absoluto y total envidioso; pero como me conozco muy bien, sé que no es verdad, pero, como lo que pienso decir, no es, ni en contra ni a favor del señor director de música clásica, GUSTAVO DUDAMEL, aunque sí, en base a él, es necesario que explique esto, antes de que vengan algunos pajúos a decirme envidioso o resentido.
Si bien es muy cierto y muy concreto que tenemos sentirnos orgullosos y resaltar y reconocer lo virtuoso que es el señor GUSTAVO DUDAMEL, en cuanto a su excelente profesionalismo, no es menos cierto que, si estamos buscando o tratando de rescatar de alguna manera nuestras tradiciones, nuestra cultura autóctona y nuestra idiosincrasia; no será, con el ejemplo, no muy tradicional, ni muy nacionalista del estilizado DIRECTOR Gustavo Dudamel, que lo vamos a lograr. Vuelvo, repito e insisto; esto no es envidia, ni resentimiento, ni nada personal contra el señor director Gustavo Dudamel, pero ni por el carajo me puedo seguir calando el fenómeno DUDAMEL, sin que nadie se arriesgue a decir un absoluto y total grandísimo ¡COÑO! No me la calo más estoy mamao, no de Dudamel, él no tiene la culpa que de este lado del charco tengamos tantos pochoclos
Pero el día de ayer, se pasaron de la raya, los grandísimos HIDEPU del medio de comunicación privado VENEVISION y los no muy tan lúcidos directivos de Venezolana de Televisión (VTV). Bueno, yo no sé que me dio más arrechera, si tener que calarme el enorme fastidio de una programación monótona, por parte de estos medios de comunicación, sobre la presentación de un concierto de música clásica dirigido por Gustavo Dudamel o si por la terrible decepción que me daba el tener que ver, como se peleaban dos visiones distintas del mundo y que las dos hayan pretendido hacerme creer que ese es el ejemplo que debe seguir nuestra juventud, mientras se está perdiendo nuestra cultura autóctona, es decir, seamos felices como DUDAMEL, mientras perdemos nuestra identidad ¡Bien bello pues!
El día de ayer viernes 25 de diciembre de 2009 tuvimos que ver a un GUSTAVO DUDAMEL en dos facetas “analógicamente fusionadas” o sea vimos una vaina toda loca; mientras que, en el canal de todos los venezolanos (VTV) nos presentaban al director de la orquesta sinfónica de Venezuela; por su parte, en Venevision, nos mostraban a un DUDAMEL capitalizado y mercantilizado, conduciendo a una FILARMONICA en un anfiteatro en Los Ángeles (EEUU), es decir, mientras en venezolana de televisión nos mostraban a una añoranza revolucionaria, en el canal de comunicación privado Venevision, nos estaban presentando a un GUSTAVO DUDAMEL, como un trofeo obtenido por el capitalismo, pero, elaborado y diseñado en un gobierno SOCIALISTA y aun mantenido y sostenido con recursos económicos del SOCIALISMO ¿Qué güebonadas son esas?
Sé que con esta postura me he de ganar una inmensa cantidad de mentadas de madre y los que lo hagan tendrán mucha razón en hacerlo, pero créanme, eso lo prefiero mil veces a que me vean cara de pajúo, ya estoy mamao de que me crean poceta, para que me sigan vendiendo mierda como ungüento para el dolor de no haber defendido con rebeldía lo que tenemos que llorar como revolucionarios, y GUSTAVO DUDAMEL, es tan solo un pequeñísimo ejemplo.
Yo lamento mucho que me hayan puesto en esta situación, pero no puede ser que mientras nuestro comandante en jefe máximo y único líder HUGO RAFAEL CHAVEZ FRIAS, se desgañita dando ejemplo de dignidad, estemos unos mequetrefes pretendiendo querer ser más papistas que el papa. Revisémonos ¡coño! Que la estamos cagando. Y como siempre dice Mario Silva:
“No va alcanzar el estadio universitario para meternos a todos en él, para luego masacrarnos”
Y que me digan y me llamen resentido porque sÍ lo soy, porque siento demasiado que unos pocos nos estén destruyendo por dentro.
CHAVEZ, es el camino
CHAVEZ, es la razón
Sin CHAVEZ, no habrá ¡Patria! Ni Revolución
cabacote@gmail.com
Nota: este artículo fue publicado en el sitio web Aporrea.org el 26/12/09
Voy a dejar volar a la imaginación y de esa forma tratar de darle sentido a lo que pareciera que no lo tiene. Si; pareciera que no tendría ningún sentido, ponernos como estúpidos a pelearnos, sobre los fundamentos ideológicos que privan en una persona en particular, en este caso me estoy refiriendo, al supuestamente fenómeno de la música clásica GUSTAVO DUDAMEL.
Para cualquier persona medianamente sensata esta actitud mía se tendría que tomar como una manifestación auténticamente envidiosa y; si no fuera porque hasta yo mismo me conozco aseguraría que sí, que soy un absoluto y total envidioso; pero como me conozco muy bien, sé que no es verdad, pero, como lo que pienso decir, no es, ni en contra ni a favor del señor director de música clásica, GUSTAVO DUDAMEL, aunque sí, en base a él, es necesario que explique esto, antes de que vengan algunos pajúos a decirme envidioso o resentido.
Si bien es muy cierto y muy concreto que tenemos sentirnos orgullosos y resaltar y reconocer lo virtuoso que es el señor GUSTAVO DUDAMEL, en cuanto a su excelente profesionalismo, no es menos cierto que, si estamos buscando o tratando de rescatar de alguna manera nuestras tradiciones, nuestra cultura autóctona y nuestra idiosincrasia; no será, con el ejemplo, no muy tradicional, ni muy nacionalista del estilizado DIRECTOR Gustavo Dudamel, que lo vamos a lograr. Vuelvo, repito e insisto; esto no es envidia, ni resentimiento, ni nada personal contra el señor director Gustavo Dudamel, pero ni por el carajo me puedo seguir calando el fenómeno DUDAMEL, sin que nadie se arriesgue a decir un absoluto y total grandísimo ¡COÑO! No me la calo más estoy mamao, no de Dudamel, él no tiene la culpa que de este lado del charco tengamos tantos pochoclos
Pero el día de ayer, se pasaron de la raya, los grandísimos HIDEPU del medio de comunicación privado VENEVISION y los no muy tan lúcidos directivos de Venezolana de Televisión (VTV). Bueno, yo no sé que me dio más arrechera, si tener que calarme el enorme fastidio de una programación monótona, por parte de estos medios de comunicación, sobre la presentación de un concierto de música clásica dirigido por Gustavo Dudamel o si por la terrible decepción que me daba el tener que ver, como se peleaban dos visiones distintas del mundo y que las dos hayan pretendido hacerme creer que ese es el ejemplo que debe seguir nuestra juventud, mientras se está perdiendo nuestra cultura autóctona, es decir, seamos felices como DUDAMEL, mientras perdemos nuestra identidad ¡Bien bello pues!
El día de ayer viernes 25 de diciembre de 2009 tuvimos que ver a un GUSTAVO DUDAMEL en dos facetas “analógicamente fusionadas” o sea vimos una vaina toda loca; mientras que, en el canal de todos los venezolanos (VTV) nos presentaban al director de la orquesta sinfónica de Venezuela; por su parte, en Venevision, nos mostraban a un DUDAMEL capitalizado y mercantilizado, conduciendo a una FILARMONICA en un anfiteatro en Los Ángeles (EEUU), es decir, mientras en venezolana de televisión nos mostraban a una añoranza revolucionaria, en el canal de comunicación privado Venevision, nos estaban presentando a un GUSTAVO DUDAMEL, como un trofeo obtenido por el capitalismo, pero, elaborado y diseñado en un gobierno SOCIALISTA y aun mantenido y sostenido con recursos económicos del SOCIALISMO ¿Qué güebonadas son esas?
Sé que con esta postura me he de ganar una inmensa cantidad de mentadas de madre y los que lo hagan tendrán mucha razón en hacerlo, pero créanme, eso lo prefiero mil veces a que me vean cara de pajúo, ya estoy mamao de que me crean poceta, para que me sigan vendiendo mierda como ungüento para el dolor de no haber defendido con rebeldía lo que tenemos que llorar como revolucionarios, y GUSTAVO DUDAMEL, es tan solo un pequeñísimo ejemplo.
Yo lamento mucho que me hayan puesto en esta situación, pero no puede ser que mientras nuestro comandante en jefe máximo y único líder HUGO RAFAEL CHAVEZ FRIAS, se desgañita dando ejemplo de dignidad, estemos unos mequetrefes pretendiendo querer ser más papistas que el papa. Revisémonos ¡coño! Que la estamos cagando. Y como siempre dice Mario Silva:
“No va alcanzar el estadio universitario para meternos a todos en él, para luego masacrarnos”
Y que me digan y me llamen resentido porque sÍ lo soy, porque siento demasiado que unos pocos nos estén destruyendo por dentro.
CHAVEZ, es el camino
CHAVEZ, es la razón
Sin CHAVEZ, no habrá ¡Patria! Ni Revolución
cabacote@gmail.com
Nota: este artículo fue publicado en el sitio web Aporrea.org el 26/12/09
Abreu-Dudamel, o la vieja hipocresía de un «sistema»
Por: Xavier Padilla(*)
El camarada Jesús Chua Espinoza tiene razón —mucha razón— en arrecharse (ver su reciente artículo: http://www.aporrea.org/ideologia/a92329.html).
Da arrechera, para empezar, que lo primero, lo más alto, lo más excelso siempre sea, o tenga que ser, en términos culturales, lo exógeno, lo extranjero (como, por ejemplo, todo cuanto ha venido, y sigue viniendo, de Europa —en este caso la música clásica, que es en lo cual Dudamel brilla, así le gusten, como dice, otras músicas—); y que lo mejor que tengamos, en materia de talento nacional, no pueda ni en sueños aspirar —a menos que se trate de música clásica— a la misma celebridad y reconocimientos (sopesemos la escala) que obtendrá siempre, no obstante, un... Dudamel.
Dudamel: esto es, repertorio europeo, que no autóctono. Lo siento mucho: un susodicho Mambo por aquí, un Evencio Castellanos por allá, sigue siendo cosa a-popular, así queramos que se le parezca. Lo autóctono —lo popular de todas partes— tiene sus propios instrumentos y técnicas. Sus mañas musicales. De difícil y, lo que es más importante aun, de INÚTIL sustitución.
La «música popular» es el conjunto de músicas que llamamos así por no tener, simplemente, otra forma de referirnos a lo que NO es «música clásica», o «música culta».
(Uno se pregunta si habrá quedado un huequito por dónde respirar en la cultura occidental, si habrá una forma de no ser aun más incultos: hasta señalando la obvia exclusión implícita en el presunto valor superior de la cultura culta uno se auto-excluye, pasa frente a los "conocedores" por más tarado aun. Pero cómo hacer para no ganarse el sombrerito de asno, si no podemos evitar preguntarnos por qué «lo mejor» siempre se lo tiene que llevar el primer mundo, o tiene que prestarle sus servicios al Imperio.)
¿La Filarmónica de Los Angeles? La ciudad de Los Angeles no es sólo un lugar con muchos latinos. Es también, y sobre todo, Hollywood... Esto es, el imperio de la alienación cultural del mundo. ¿Y gracias a qué —permítasenos preguntar— la mítica ciudad atrae siempre para sí todo «lo bueno», todo «lo mejor»? ¿Será gracias a otra cosa que a su poder para... capitalizarlo?
Dudamel, por su enorme talento, tiene que pasar por ahí, no?
—¿Perdón?— ¿De verdad tiene que hacerlo?
Me dirán... que se lo merece.
—¿Perdón?— "¿Que se lo merece?"
¿Quién se lo merece, el primer mundo? ¿O ambos...?
Ambos. El uno al otro. Pues parece que la oferta, en este mundo que conocemos, es en sí misma ecléctica: para ambos muy buena...Similia Similibus (= "lo similar se cura con lo semejante").
Los Angeles es Hollywood. El Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles venezolano es único en el mundo. Luego: ¿cómo no iba a estar representado allá?
Resta a saber si el mismo «sistema» habla tan bien del Gobierno Bolivariano como suele hacerlo de sí mismo expresamente en todos lados. Hasta donde sé, todos los premios, ovaciones y demás reconocimientos que colecciona por el mundo dicho «sistema» van seguidos, ceremonialmente, de unas palabras de agradecimiento que versan invariablemente sobre la inclusión social de los niños pobres en Venezuela, pero la palabra maldita, «Chávez», vaya qué poco se oye en esos discursos...
Qué bien se guardan Dudamel y Abreu de pronunciarla. Nisiquiera mencionan "Gobierno Bolivariano", inútil hacerlo —¿no es cierto que sería redundante?— tratándose de la Orquesta Simón Bolívar. Ahora bien, yo sé que el «sistema» no es obra de Chávez, que existía desde antes, pero este «sistema» sin embargo se lleva, según tengo entendido, él solito el 40% de todo el presupuesto de cultura del Gobierno Nacional. "Bolivariano..."
Y tampoco es que antes (en la IV) la inclusión fuese un lema muy sonado, muy emblemático de dicho «sistema». Recuerdo que cuando a los 18 años de edad quise estudiar contrabajo, y fui a preguntar en uno de sus centros, la respuesta fue que por mi edad era imposible, que tendría que empezar en el sexto año de dicho instrumento, y tener el quinto aprobado...
La verdad es que el «sistema», para decirlo llano, olía bastante a "ediondismo". Prohibían a los músicos integrantes de las orquestas (cuya mayoría no venía precisamente "de abajo") tocar en orquestas de salsa, "matar tigres" en la noche capitalina, "callejearse". Tenían que hacerlo escondidos. La mayoría de trombonistas y trompetistas de las orquestas de salsa de Caracas donde yo tocaba —que eran casi todas— venía de "la juvenil", o sea del «sistema», y trataban de ocultarse lo más posible tras las campanas de sus instrumentos. Y no era por ganarse el dinero de estos toques que arriesgaban ser botados por Abreu, era por las ganas de tocar otra vaina, esa misma que se oye en todas partes, en los barrios, en la calle, y que se baila desde carajito.
Y que se sigue bailando hoy. Hablando de "inclusión", los actuales músicos de la Bolívar, y de todo el «sistema», siguen que no aguantan por tocar otra vaina —sin por ello odiar a Strauss, Wagner, Chostakovitch, (vaya nobleza de nuestro talento)—. Y no sólo quieren tocar salsa, o folklore, sino jazz, rock, fusión (¡me consta!). Es decir: «MÚSICA POPULAR».
Y la pregunta entonces es, camaradas, ¿y el Poder Popular?
Muy bien, decíamos que el «sistema» viene de la "cuarta", que no es de Chávez, de la Revolución Bolivariana, muy bien... (de paso eso se ve: comenzó por "lo alto", por Europa, el Primer Mundo y su legado universal, la Música Clásica, la Música Culta, académica, y continuó por esa vía, por ese formato, hasta hoy). Entonces, ¿no tendrá la "quinta" que dar a luz el suyo propio, uno basado en una cultura no menos universal, no menos rica, como lo es la popular?
Claro que sí, un nuevo «sistema», autónomo en relación al actual —en todos los sentidos— está en camino y nacerá.
(*)Músico venezolano residenciado en Francia
xavierpad@gmail.com
www.reverbnation.com/xavierpadilla
Nota: este artículo fue publicado en el sitio web Aporrea.org el 27/12/09
El camarada Jesús Chua Espinoza tiene razón —mucha razón— en arrecharse (ver su reciente artículo: http://www.aporrea.org/ideologia/a92329.html).
Da arrechera, para empezar, que lo primero, lo más alto, lo más excelso siempre sea, o tenga que ser, en términos culturales, lo exógeno, lo extranjero (como, por ejemplo, todo cuanto ha venido, y sigue viniendo, de Europa —en este caso la música clásica, que es en lo cual Dudamel brilla, así le gusten, como dice, otras músicas—); y que lo mejor que tengamos, en materia de talento nacional, no pueda ni en sueños aspirar —a menos que se trate de música clásica— a la misma celebridad y reconocimientos (sopesemos la escala) que obtendrá siempre, no obstante, un... Dudamel.
Dudamel: esto es, repertorio europeo, que no autóctono. Lo siento mucho: un susodicho Mambo por aquí, un Evencio Castellanos por allá, sigue siendo cosa a-popular, así queramos que se le parezca. Lo autóctono —lo popular de todas partes— tiene sus propios instrumentos y técnicas. Sus mañas musicales. De difícil y, lo que es más importante aun, de INÚTIL sustitución.
La «música popular» es el conjunto de músicas que llamamos así por no tener, simplemente, otra forma de referirnos a lo que NO es «música clásica», o «música culta».
(Uno se pregunta si habrá quedado un huequito por dónde respirar en la cultura occidental, si habrá una forma de no ser aun más incultos: hasta señalando la obvia exclusión implícita en el presunto valor superior de la cultura culta uno se auto-excluye, pasa frente a los "conocedores" por más tarado aun. Pero cómo hacer para no ganarse el sombrerito de asno, si no podemos evitar preguntarnos por qué «lo mejor» siempre se lo tiene que llevar el primer mundo, o tiene que prestarle sus servicios al Imperio.)
¿La Filarmónica de Los Angeles? La ciudad de Los Angeles no es sólo un lugar con muchos latinos. Es también, y sobre todo, Hollywood... Esto es, el imperio de la alienación cultural del mundo. ¿Y gracias a qué —permítasenos preguntar— la mítica ciudad atrae siempre para sí todo «lo bueno», todo «lo mejor»? ¿Será gracias a otra cosa que a su poder para... capitalizarlo?
Dudamel, por su enorme talento, tiene que pasar por ahí, no?
—¿Perdón?— ¿De verdad tiene que hacerlo?
Me dirán... que se lo merece.
—¿Perdón?— "¿Que se lo merece?"
¿Quién se lo merece, el primer mundo? ¿O ambos...?
Ambos. El uno al otro. Pues parece que la oferta, en este mundo que conocemos, es en sí misma ecléctica: para ambos muy buena...Similia Similibus (= "lo similar se cura con lo semejante").
Los Angeles es Hollywood. El Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles venezolano es único en el mundo. Luego: ¿cómo no iba a estar representado allá?
Resta a saber si el mismo «sistema» habla tan bien del Gobierno Bolivariano como suele hacerlo de sí mismo expresamente en todos lados. Hasta donde sé, todos los premios, ovaciones y demás reconocimientos que colecciona por el mundo dicho «sistema» van seguidos, ceremonialmente, de unas palabras de agradecimiento que versan invariablemente sobre la inclusión social de los niños pobres en Venezuela, pero la palabra maldita, «Chávez», vaya qué poco se oye en esos discursos...
Qué bien se guardan Dudamel y Abreu de pronunciarla. Nisiquiera mencionan "Gobierno Bolivariano", inútil hacerlo —¿no es cierto que sería redundante?— tratándose de la Orquesta Simón Bolívar. Ahora bien, yo sé que el «sistema» no es obra de Chávez, que existía desde antes, pero este «sistema» sin embargo se lleva, según tengo entendido, él solito el 40% de todo el presupuesto de cultura del Gobierno Nacional. "Bolivariano..."
Y tampoco es que antes (en la IV) la inclusión fuese un lema muy sonado, muy emblemático de dicho «sistema». Recuerdo que cuando a los 18 años de edad quise estudiar contrabajo, y fui a preguntar en uno de sus centros, la respuesta fue que por mi edad era imposible, que tendría que empezar en el sexto año de dicho instrumento, y tener el quinto aprobado...
La verdad es que el «sistema», para decirlo llano, olía bastante a "ediondismo". Prohibían a los músicos integrantes de las orquestas (cuya mayoría no venía precisamente "de abajo") tocar en orquestas de salsa, "matar tigres" en la noche capitalina, "callejearse". Tenían que hacerlo escondidos. La mayoría de trombonistas y trompetistas de las orquestas de salsa de Caracas donde yo tocaba —que eran casi todas— venía de "la juvenil", o sea del «sistema», y trataban de ocultarse lo más posible tras las campanas de sus instrumentos. Y no era por ganarse el dinero de estos toques que arriesgaban ser botados por Abreu, era por las ganas de tocar otra vaina, esa misma que se oye en todas partes, en los barrios, en la calle, y que se baila desde carajito.
Y que se sigue bailando hoy. Hablando de "inclusión", los actuales músicos de la Bolívar, y de todo el «sistema», siguen que no aguantan por tocar otra vaina —sin por ello odiar a Strauss, Wagner, Chostakovitch, (vaya nobleza de nuestro talento)—. Y no sólo quieren tocar salsa, o folklore, sino jazz, rock, fusión (¡me consta!). Es decir: «MÚSICA POPULAR».
Y la pregunta entonces es, camaradas, ¿y el Poder Popular?
Muy bien, decíamos que el «sistema» viene de la "cuarta", que no es de Chávez, de la Revolución Bolivariana, muy bien... (de paso eso se ve: comenzó por "lo alto", por Europa, el Primer Mundo y su legado universal, la Música Clásica, la Música Culta, académica, y continuó por esa vía, por ese formato, hasta hoy). Entonces, ¿no tendrá la "quinta" que dar a luz el suyo propio, uno basado en una cultura no menos universal, no menos rica, como lo es la popular?
Claro que sí, un nuevo «sistema», autónomo en relación al actual —en todos los sentidos— está en camino y nacerá.
(*)Músico venezolano residenciado en Francia
xavierpad@gmail.com
www.reverbnation.com/xavierpadilla
Nota: este artículo fue publicado en el sitio web Aporrea.org el 27/12/09
Coplas para Abreu y Dudamel
Por: Freddy Argimiro Gutiérrez
El Presidente Chávez se reunió con José Antonio Abreu y con Gustavo Dudamel en el Palacio de Miraflores. Creo que este es el momento adecuado para difundir las coplas que le hice al "Maestro" y a su "Discípulo".
La Cultura Popular
tiene amigos a montones
pero la plata es pa’ Abreu
el rey de los camaleones
La Cultura Popular
tiene amigos a granel
pero todo el presupuesto
se lo dan a Dudamel
La Cultura Popular
vive escuchando discursos
mientras Dudamel y Abreu
acaparan los recursos
La Cultura Popular
es del pueblo el timonel
pero quieren reemplazarla
por Abreu y Dudamel
La Cultura Popular
de Altagracia hasta El Tocuyo
va anunciando que el Sistema
huele a guiso y a chanchullo
La Cultura Popular
ya se está poniendo arrecha
porque lo que le ofrecieron
lo agarró la ultraderecha
La Cultura Popular
es vistosa como un óleo
pero Abreu no le deja
ni una gota de petróleo
La Cultura Popular
muchas veces duerme mal
porque no le dan trabajo
ni seguridad social
La Cultura Popular
debe armar una querella
pa’ que José Antonio Abreu
no le quite lo que es de ella
La Cultura Popular
con su arepa y su cabestro
le cantó el tercer strike
a ese que llaman Maestro
La Cultura Popular
que es rebelde como Alí
ya le dijo a Dudamel
yo te aviso chirulí
La Cultura Popular
resplandece en los refranes
pero quieren secuestrarla
en un nido de alacranes
La Cultura Popular
carga su Constitución
pero el artículo cien
se quedó en pura ilusión
La Cultura Popular
supo que la Ley Resorte
jovencita y moribunda
fue a buscar su pasaporte
La Cultura Popular
con humor de querequerre
se pregunta día a día
qué pasó con cada erre
La Cultura Popular
tiene que echarle cojones
pa’ que no sigan jodiendo
los zorros y camaleones
freddyargimiro@hotmail.com
Nota: este artículo fue publicado en el sitio web Aporrea.org el 22/02/10
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