La Cultura Popular le canta sus cuatro verdades a Abreu, pincha el siguiente enlace y luego dale play al reproductor:

jueves, 25 de marzo de 2010

Na guará e guaro… Gustavo Dudamel: Imagen corporativa de Rolex

Por: Marcos L. Meléndez

Ya se veía venir, mucha difusión por prensa, mucho Grammy para su mentor el economista José A. Abreu (tómese en cuenta que ese premio lo controlan los Stephan y una mafia de Miami) y en las carátulas de los discos de la orquesta donde el Gobierno Revolucionario invierte tanto dinero, ya no aparecen los “niños de escasos recursos” que tocan en ella, sino Gustavo con la batuta en poses cada vez más parecidas a las de un sex simbol que de un máster conductor. Demasiadas leyendas místicas alrededor del muchacho, por allí salió un artículo diciendo que el joven dirigió con una batuta que perteneció a Berstein y que se partió en plena ejecución “por la fuerza que el artista le imprimió a la dirección”. Si eso le pasa a un bolsa que está presentando tesis de grado en el Instituto de Estudios Musicales (IUDEM) para graduarse de director de orquesta, seguro le dicen que la batuta se partió por falta de economía de movimiento en la técnica gestual y no lo dejan graduarse.

La historia se repite, nuevamente los artistas son sacados de contexto y sublimados para que no se expresen desde la realidad sino desde la abstracción, nuevamente se les presenta no como trabajadores sino como elegidos a los que debemos imitar en sus hábitos de consumo, pues ahora todo el recurso técnico, humano y económico que se ha invertido en construir una imagen del movimiento de orquestas –que ya existía pero que se internacionalizó como nunca durante estos diez años de revolución- y de Gustavo Dudamel, no se usan para proyectar el ministerio del turismo, el ALBA o el socialismo como un modelo que humaniza a través del arte, eso no, ahora el saldo político de esa proyección lo va a utilizar la empresa Rolex, uno de los mayores exponentes del modelo de vida y consumo que conocemos como “el sueño americano”. Claro, nuestra clase media profesional seguro argumentará que Dudamel y Abreu son artistas y por lo tanto son “neutrales políticamente”, esa mil veces maldita neutralidad que nos siembran en las escuelas de arte y que impide hablar del socialismo y de la Revolución Bolivariana en los escenarios internacionales donde este músico nos representa, pero si le permite ser imagen corporativa de Rolex que representa el american dreams que los gringos nos imponen a través del entramado publicitario, esa neutralidad que le permite al Maestro y Economista Abreu ser Ministro de Cultura y presidente del CONAC al mismo tiempo en las postrimerías de la cuarta república y administrar el presupuesto de una Fundación de Estado en la quinta sin ningún tipo de problemas. La misma neutralidad que permite a un grupo de venezolanos disfrutar de las becas Mariscal de Ayacucho, del programa Venezuela Móvil, de ampararse en la eliminación de la cuota balón o en el INDEPABIS cuando los joden al comprar casa o un Blackberry, pero usan los carros comprados con subsidio para caravanear contra el comandante, las becas para formarse y luego servir a la empresa privada o el Blackberry para mandar mensajes hablando paja del gobierno, esa misma neutralidad que hace que las orquestas tengan todo el legado sinfónico nacionalista de Sojo, de la revolucionaria Modesta Bor, de Castellanos o de Inocente Carreño durmiendo el sueño de los justos en los archivos y le dan fuerza a Berstein a Mozart a Tchaikovsky (y todo lo que termine en ovsky para no hacerlo más largo) dejando la música venezolana como “bis” en los conciertos pero limitándose al repertorio de Simón Díaz o Aldemaro Romero, dos grandes artistas pero que no son nada neutrales, sino escuálidos consagrados.

Y ojo, aquí el problema no es la Rolex, el problema ni siquiera es Gustavo, el problema son los que están detrás de Rolex o de la explotación de la imagen de Gustavo junto al modelo económico que los mueve. El problema es un niño becado en una de esas orquestas soñando con Tchostakovich y con joder a sus compañeros de atril para surgir él como imagen de algún perfume o reloj caro mientras estudia música centro europea, pero más grave aún es que ningún músico abra la boca para decir nada, por temor a que lo llamen envidioso o por temor a meterse en problemas con “El maestro”. Yo creo que hacer esta crítica no va en detrimento de los méritos que Abreu o Gustavo puedan tener, pero es una reflexión digna de un debate serio entre los artistas para no limitarnos a mirar y a decir… Na guará.

marcosleonardove@yahoo.com

Nota: este artículo fue publicado en el sitio web Aporrea.org el 18/11/09

San José Antonio Abreu: Maestro de la Codicia, Enemigo de la Diversidad y Patrono del Absolutismo Musical

Por: Freddy Argimiro Gutiérrez

José Antonio Abreu dijo:

"La pobreza reduce a cero a un ser humano, es una condena a cadena perpetua".

"El sistema rompe el círculo vicioso porque el niño con un violín comienza a ser espiritualmente rico: el disco que escucha, el libro que lee, ve palabras en alemán, la música le abre las puertas del conocimiento intelectual y ahí comienza todo”.

"Cuando tiene tres años de educación musical, toca Mozart, Haydn, ve una ópera: ese niño ya no acepta su pobreza, aspira a salir de ella y termina venciéndola”.

Fuente: TeleSur, 16-11-07

Yo me pregunto y les pregunto a ustedes apreciados lectores:

¿Dónde viven esos niños pobres de los que habla José Antonio Abreu?

¿Qué géneros musicales les gustan a esos niños?

¿Qué música tocan en las comunidades donde esos niños viven?

¿Qué asuntos les resultan sensibles a esos niños?

¿Sólo a través del Sistema Nacional de Orquestas se puede romper el círculo vicioso de la pobreza?

¿Sólo Mozart, Haydn y la ópera garantizan la derrota de la exclusión?

¿Sólo a través de un violín puede comenzar un niño a ser espiritualmente rico?

Si Simón Díaz y Oscar D’ León hubiesen “superado la pobreza” con la “ayuda” de Abreu, hoy en día nadie conocería la tonada y nadie creería que se puede tocar el bajo, cantar y bailar al mismo tiempo. Francisco Pacheco y Alí Primera también tuvieron la dicha de no contar con el “apoyo” del Sistema Nacional de Orquestas para “vencer la pobreza”. ¿Quién puede imaginarse a Venezuela sin la voz de Pacheco y sin las canciones de Alí?

Viví mi niñez y mi adolescencia en una época en la que José Antonio Abreu no había monopolizado aún los recursos y los espacios musicales de Venezuela, gracias a eso pude ser testigo de una agradable explosión de Diversidad Musical. Hoy en día el objetivo de las políticas culturales es simple, excluyente y vergonzoso: FABRICAR “DUDAMELES” EN SERIE (¡que panorama tan perfectamente aburrido!, ¡que expectativas tan excelentemente incoloras!, ¡que sapiencia tan monótona!).

Supongo que el próximo paso del “Maestro de la Codicia” será intentar imponer su Sistema en toda Latinoamérica. Ojalá no se le ocurra proponer nada en Cuba ni en Brasil pues perdería su tiempo; esos países hermanos no negocian su IDENTIDAD MUSICAL y saben muy bien que la “superación de la pobreza” y la “tecnificación de los músicos” no son incompatibles con el respeto por la DIVERSIDAD MUSICAL. Además, en los Institutos Culturales de Cuba y de Brasil no se van a tragar el discursito sensiblero y demagógico de Abreu.

freddyargimiro@hotmail.com

Nota: este artículo fue publicado en el sitio web Aporrea.org el 10/02/10

A propósito de un osado y tendencioso artículo acerca de “Promocionar el turismo venezolano con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar”

Por: Oswaldo Buenaventura

Señor Carlos Dávila Federico: ¿En qué país vive usted? ¿Sabe usted que a diario el Sistema Nacional de Orquestas a través de su departamento de Publicidad y Mercadeo logra aparecer en los medios impresos, digitales, televisivos y radiales del país y buena parte del mundo? Eso no se hace sólo con talento. Se hace con dinero. No se hace únicamente con obras populares de nuestro repertorio tocadas obligadamente (“a juro”), ante su más amplio y versátil repertorio europocéntrico.
La República Bolivariana de Venezuela goza en la actualidad, de gran simpatía en el orden político, económico y sociocultural y mucho de esa imagen positiva ha sido producto de las decisiones tomadas por el Comandante Chávez además que han sido respaldadas por el pueblo. La Orquesta Sinfónica Juvenil de Venezuela es dirigida por cada una de las almas que la integra. Al principio creía que el caso de su director era excepcional, que un genio lo habitaba y el muchacho larense no hacía otra cosa que regalarnos su don.

Pero con tanta publicidad y abusivas apariciones mediáticas, empezó a parecerme una “pop star” de esa maldita industria que nos ciega con “lucecitas montadas para escena”. Creí que era la continuación de un Luis Fonsi, una Olga Tañón, un Dady Yankee, un Don Omar, un Tito El Bambino o tantas otras basuras que pegan temas en estas geografías con la anuencia hasta de gobiernos “revolucionarios” locales y regionales. En pocas palabras, el hecho que salga todos los días en prensa, radio, internet y televisión no significa que algo sea bueno, genial o imprescindible.
Para su información, el nombre de Venezuela es noticia desde 1998 cuando Chávez asumió las riendas de éste país, no desde la fundación del Sistema Nacional de Orquestas hace treinta años, ni de su resurrección con la Misión Música mediante aportes de más de 30 millones de dólares (multiplíquelos por dólar legal o negro).

Lo que usted llama “la positiva cobertura mediática” pudiera ser también, palangre o “payola”. Desde antes del joven director, esta nación poseía “un extraordinario talento rítmico” y le diré para su asombro, que ya era Venezuela una potencia mundial de la música sin precedente histórico con la labor de divulgación que hizo el maestro Alírio Díaz con obras de Antonio Lauro, Raúl Borges, Manuel Enrique Pérez Díaz, Rodrigo Riera y muchos otros. ¿Sabe usted quiénes son José Ángel Lamas, Vicente Emilio Sojo, Evencio Castellanos, Eduardo Serrano o Antonio Estévez?

Y es verdad lo que usted dice: “en los próximos años a más de un millón de niños y niñas en el referido programa” se les enseñará a tocar instrumentos musicales de orquestas concebidas desde la praxis europocéntrica. Lo de las bellas artes podemos discutirlo hartamente. Esa diferenciación clasista sobrevino por la percepción de élites culturales respecto a lo que crean los cultores, según su estatus socieconómico. Para dar a conocer a Venezuela con sus grandes paisajes o escenarios naturales lo que menos se precisa por ser tan ajeno a ellos es una Orquesta Sinfónica.

Traté de imaginarme los horrendos “afiches promocionales con la colorida y nutrida Orquesta Sinfónica Simón Bolívar con sus instrumentos, y al fondo los imponentes Tepuys de la Gran Sabana, Playa Medina, Los Andes, un atardecer en el Llano, los Médanos, por nombrar algunos posibles motivos” y me pareció un exabrupto. En los tepuyes deben aparecer los Pemones, en Playa Medina, los habitantes y pescadores del sector, en Los Andes un imponente Juan Félix Sánchez o el inventor Luis Zambrano; en los llanos “El Carrao de Palmarito”, Luis Lozada “El Cubiro” o Anselmo López, en Los Médanos de Coro, un grandioso Alí Primera o a Rafael Sánchez López. Yo no sé usted, pero esos son los que veo yo allí, no sé, por trascendencia, por verdaderos, por ser cada uno de los lugares a los que se refiere, por no habérseles reconocido justamente su legado. ¿No le parece?

Mire, ver “posters desplegados en las estaciones del metro de Caracas, de Buenos Aires, de Río de Janeiro, de Nueva York, de Londres, de Berlín, de Madrid, de Paris, de Tokio, etc … daría escalofrío emocional a cualquiera”, sobre todo a quien sepa cuánto cuestan esas publicidades en el exterior. Aquí hay problemas domésticos aún por atender estructuralmente y no con publicidad como usted lo sugiere, se resuelven. ¿Es usted un agente publicitario o empresa de “asesoría comunicacional”? ¿Hace plotters, vallas o cuñas para TV? ¿O es el “web master SNO” de rebotadores de sugerencias?

Ese músculo promocional que ofrece la Orquesta Sinfónica Juvenil Simón Bolívar, es sólo eso, un músculo. No es el organismo cultural y entero de la patria. Las revistas norteamericanas acostumbran nombrar personas con tales o cuales títulos como la “Billboard”, “People” o la “Time”; ponen artistuchos a sonar, a ser conocidos, así como la “Forbes” retrata y promueve a los ricos para presumir de sus millones de dólares.
¿Usted cree que eso es gratis señor Carlos? Cuando alguien es denominado como personaje “más influyente del planeta” … ¿Qué entiende usted por eso? ¿Sobre qué realidades, personas, gente, grupos, influye el “personaje”? Recuerdo que en el 2008 en Colombia, Juanes fue “El personaje del año”. El mismo que promovió un burdo concierto de papanatas de la música denominado “Paz sin fronteras” entre Táchira y Cúcuta. Venezuela es el país que posee una paz estable en comparación con Colombia. Por Dios: ¿Qué le pasa a usted y a un bojote de obnubilados por la mente ante una estafa sistemática que encumbra “personajes” y obvia al todo y a todos, incluyendo a otros directores de esa orquesta y muchos de sus virtuosos instrumentistas?

¿Cuándo usted ha visto a virtuosos del Cuatro Venezolano como Jorge Glen, Gustavo Colina, Luis Pino, Leonardo Lozano o “Cheo” Hurtado tocando allí? ¿Cuándo vería usted a Cruz Tenepe o a Ignacio “El Indio” Figueredo agarrando el arpa de esa orquesta? ¿O a un Ernesto Laya o un Wilmer Montilla agitando las maracas allí? Ni hablar de los tambores de Olga Camacho y su Camachera; de Isidora con su calipso, del violín tradicional de Los Andes; de la mandolina pueblerina de “Chico” Lugo en Falcón, de los chimbángles de Juan de Dios Martínez o de la charrasca y los furros de la gaita zuliana. Y en Caracas un Alfredo Sadel coño… La salsa no porque la cosa se arregla con un “mambo”.
¿Usted le sugiere al Ministerio del Poder Popular para el Turismo y la Cultura que execren a Luis Mariano Rivera, a María Rodríguez, a Hernán Marín, a Otilio Galíndez, a Armando Molero, a Lilia Vera, a Cecilia Todd, a Gualberto Ibarreto, a Francisco Pacheco, a Yolanda Delgado, a Amaranta Pérez, a José Montecano, a Israel Colina, a Amílcar Briceño, a Moisés Torrealba, a Miguel Ordóñez, a Miguel Matos, a Mervin Rodríguez, a Marcos Molina, a la “Muchachera”, a José Alejandro Delgado y muchos otros, verdaderos artistas populares y virtuosos para que una orquesta represente al país como si en Venezuela no estuviera pasando otra cosa? Usted y unos cuantos están errados señor Carlos. Sólo que éstos no tienen el apoyo de un mánager con trayectoria institucional que haya cerrado escuelas e institutos y que toque limpiamente el clavecín.
Sus premisas son lugares comunes. El himno nacional que suena todos los días en Tves donde la Orquesta Sinfónica Juvenil es dirigida por el Herbert Von Karajan criollo, puede servirle para soñar esa sarta de boberías que no parecen salidas del alma de un revolucionario sino de un torpe escuálido. No se deje embrujar por tanto parapeto oxigenado. Si a usted por mover una batuta, especulemos, le pagaran 20 mil dólares mensuales, quizá lo entendería. Bájese de esa nube de orquesta… señor. ¿O será que lo mandaron a tirar “ideas al aire”? No me extraña. Ahora van por el resto. A buscar más dinero. Los demás, no existen. No me joda señor Carlos. Diga la verdad, no premisas.

oswaldobuenaventura@gmail.com

Nota: este artículo fue publicado en el sitio web Aporrea.org el 17/05/09

A propósito de Abreu y Dudamel: Sobre Orquestas y Campañas Mediáticas

Por: Diego Silva Silva


El artículo de Buenaventura (A propósito de un osado y tendencioso artículo acerca de “Promocionar el turismo venezolano con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar”) fue publicado en Aporrea, hicimos enlace con varias redes pero nadie, casi nadie, a excepción de la periodista y luchadora social Diana Ovalles, nadie escribió ni hizo ningún comentario.


No les parece extraño que casi a diario aparezca una noticia vinculada con El Sistema de Orquestas, Abreu, Dudamel y sus instituciones asociadas.

En aporrea aparecen con mucha frecuencia, artículos reflejando cualquier nimiedad que no nos representa culturalmente; que si Dudamel se entrevistó con fulano, con zutano, que si la orquesta tal recibió ovación en tal parte (lo cual es casi siempre exagerado), pero extrañamente, no se reflejan con tanta vehemencia otros logros culturales de Venezolanos dentro y fuera del país, en otras disciplinas del arte e inclusive, en las musicales que no están asociadas al abogado Abreu.

Los que desde hace treinta años aproximadamente estamos luchando contra ese monstruo de mil cabezas que representa el abogado J A Abreu, sabemos que ya, a estas alturas, ha comprado conciencias y hay quienes deben absolutamente todo lo que tienen a ese señor de las orquestas, bien sea directamente o a través de sus amigos en el Gobierno, si, EN EL GOBIERNO REVOLUCIONARIO.

La política cultural del estado y sus dirigentes se contradice al convertir a este sistema e instituciones asociadas, en el elemento vital de la cultura musical del país. Contradice de raíz el pensamiento de Simón Rodríguez (a quien tanto nombran).

Y es que no solo es el desconocimiento de las pruebas que las ciencias sociales pueden aportar en cuanto a los peligros que significan la magnificación y entronización de este “sistema” de orquesta e instituciones, (como única vía de esparcimiento entre los niños) sino que los funcionarios del gobierno han aprendido a sacarle provecho propagandístico en sus galas inaugurales o actos protocolares, como si presentar un Tamunangue en ese teatro, (me refiero a la reinauguración del Teatro Juárez de Barquisimeto) por ejemplo, no hubiera significado un acercamiento mas coherente con la política que pregonan.

"El niño comienza a aprender el estilo musical de su cultura en la medida en que el adquiere el lenguaje y los patrones emocionales de su gente. Este estilo es así, un importante vínculo entre un individuo y su cultura y más tarde, en la vida, retroalimenta inconscientemente al adulto toda la textura emocional del mundo en el que fue formada su personalidad…Así, desde el punto de vista de su función social, el efecto primario de la música es darle al escucha un sentimiento de seguridad, porque ella simboliza el lugar en donde nació, sus primeras satisfacciones de infancia, su experiencia religiosa, sus placeres realizados en comunidad, su courtship y su trabajo- cualquiera de todas esas experiencias de formación de la personalidad." (Alan Lomax)

Quienes hemos tratado de resemantizar (es decir, reasignándole contenidos, usos y funciones) a estas orquestas (ya las profesionales están llenas de músicos provenientes del sistema) reasignándoles contenido y acercándolas a la cultura nacional y latinoamericana, hemos sido satanizados, calumniados y hasta declarados personas "non grata".

Cuando leímos en Internet que Dudamel, según una publicación, era considerado uno de los personajes más influyente en el mundo, nos imaginábamos al joven reuniéndose con el personal de la UNESCO que investigará las atrocidades del gobierno Sionista de Israel en Gaza y las cometidas en el Líbano,, o reuniéndose con las partes enfrentadas en Sri Lanka para que la guerra no afecte la población civil, o dándole un espaldarazo a Piedad Córdoba en su proceso de Paz en Colombia, o llamando la atención de la Industrialización capitalista Internacional que destruye el hábitat, o sea, nuestra única casa, el planeta tierra, o por lo menos, haciendo un llamado de atención a la humanidad de los peligros que significan los actuales arsenales nucleares.

Pero no, se habla de él a diario insistentemente (y de Abreu) y a veces nos preguntamos si a Rigoberta Menchú a Nelson Mandela, a Patricio Lumumba, a Fidel Castro, a Chávez o a la mismísima madre Teresa de Calcuta le habrían dado ese espacio mediático.

Si esos medios internacionales que tanto atacan los intentos de auto determinación de nuestros países y la búsqueda de nuevas alternativas en el plano económico, glorifican, canonizan y hasta mitifican al abogado Abreu y sus proyectos, por algo será

¿Qué intereses representa Abreu y su pupilo Dudamel?...Si son aplaudidos con vehemencia por la derecha pro-imperialista de nuestros países y además, son glorificados y premiados en el ámbito de las potencia que más han agredido política, económica y culturalmente al planeta..¿puede eso significar algo?

Lo sucedido en el Teatro Juárez de Barquisimeto es solo una muestra de lo que sucede a nivel nacional. ¿cuál es el costo de las giras de estas agrupaciones orquestales? ¿Realmente tocar Mahler, Mozart, Beethoven, nos representa como nación ante el mundo?.

Lo que sabemos es que en sus repertorios manejan ciertos aires populares venezolanos a manera de “Bis” o rellenos, con los que hacen un espectáculo un tanto deplorable. Una tesis de grado en la UCV puede aproximar a los venezolanos en relación al repertorio que usualmente manejan las orquestas.

Venezuela, a través del Sistema de Orquesta, está sirviendo además de puente para perpetuar los valores de la dependencia cultural en los países en donde se está exportando el sistema.

Así, veremos a los niños de los países andinos abandonando sus quenas, zampoñas, pingullos, charangos y exquisitas líneas pentatónicas ancestrales, para tocar Mozart y Vivaldi, tal como lo intentaron (y siguen intentando) el abogado Abreu y aquel lunático dizque ministro de la Inteligencia “Machado” aquí en Venezuela, con los niños de la etnia Pemón hace unos años ante el silencio de los más destacados “intelectuales venezolanos” con muy pocas excepciones.

En vez de importar cuatros de puerto rico, tres cubanos, quenas, charangos, zampoñas, tiples, guitarrones mexicanos, jaranas o incentivar la construcción de cuatros, arpas bandolas y otros instrumentos venezolanos, se invierten los dineros del estado importando costosísimos instrumentos de origen centroeuropeo.

Si, al parecer el abogado Abreu y sus proyectos son intocables, podemos leer como en el mismísimo aporrea hasta le faltan el respeto al presidente y lo calumnian, pero no se puede criticar ni denunciar las atrocidades del abogado Abreu.

Ahora, el sistema pasará a formar parte también de los proyectos comunitarios, o sea, de los consejos comunales.

Imagínense entonces dentro de unos años a unos concejos comunales haciendo protestas, no porque no tienen agua, luz, o vigilancia policial, o porque las misiones no están cumpliendo su papel, o porque un módulo de barrio adentro no tenga implementos para la sanación..Nooo, las protestas serán porque le faltan dos cornos franceses a la dotación de tal consejo comunal, o el otro que no tiene fagote, o aquel que no tiene dinero para comprar las cuerdas de los violines, o uno que se le dañó el arpa (la clásica) y la nueva cuesta lo mismo que hacerles una cancha de Basket Ball o el equivalente a financiar diez grupos de música tradicional venezolana con unas veinte personas cada uno.

Finalmente, el desconocimiento de la diversidad, que muchos funcionarios públicos pregonan, los ha llevado a afirmar que quienes hacemos estas críticas estamos en contra de ciertos valores heredados a través de la colonia y la dependencia cultural, y que somos enemigos de la llamada Cultura Universal (categoría que está superada y debate que no quieren aceptar).

Los valores musicales nos son absolutos. Son productos culturales y gozan de autoridad sólo dentro de una cultura dada. Como arte social (o potencialmente social), la música necesita un consenso comunitario para establecer un sistema de valores, pero dentro de semejante comunidad de valores compartidos debería ser posible obtener una verificación objetiva de la validez de un producto musical dado. (Lewis Rowell 1996. pag 18. Introducción a la Filosofía de la música)

Se impone así una especie de terrorismo institucional destinado a sofocar o desaparecer cualquier crítica o inconformidad ante este Sistema.

Cuando en realidad lo que proponemos es que esta obligada heredad, que a veces es tan sublime y revolucionaria (como Beethoven o Stravinsky, como Dvorak o Brahms), nos acompañe en nuestro crecimiento, pero que no obstaculice nuestro desarrollo, dicho de otro modo, NO PODEMOS INVERTIR MAS RECURSOS Y TIEMPO EN EL TRIBUTO A LOS VALORES HEREDADOS QUE A LOS QUE SURGEN DE NUESTRA PROPIA REALIDAD EN TRANSFORMACION.

Diego Silva Silva

Compositor. Premio Nacional de Composición

Premio Latinoamericano de Composición “Casa de las Américas”

Nota: este artículo fue publicado en el sitio web Aporrea.org el 08/06/09

Diccionario de términos socio-culturales para comprender las ideas de José Antonio Abreu y sus “amigos”

Por: Freddy Argimiro Gutiérrez:

• Libertad de Expresión: derecho que tiene el Sistema Nacional de Orquestas para reseñar diariamente, a través de los medios de comunicación, las actividades de diversa índole que realizan Gustavo Dudamel y José Antonio Abreu.

• Igualdad: situación social según la cual todos los venezolanos tienen las mismas oportunidades de ingresar en el Sistema Nacional de Orquestas.

• Justicia Social: compromiso del Estado para compensar las desigualdades económicas que existen entre los diferentes núcleos del Sistema Nacional de Orquestas.

• Inclusión Social: acto y efecto de desarraigar musicalmente a los venezolanos para luego “incluirlos” en el Sistema Nacional de Orquestas.

• Inversión Social: uso de los recursos financieros del Estado con el fin de promover el desarrollo del Sistema Nacional de Orquestas.

• Diversidad Cultural: variedad de obras musicales interpretadas por las Orquestas del Sistema.

• Pobreza: estado de ignorancia, indiferencia y escasez material que se produce en la gente humilde por su falta de contacto con el Sistema Nacional de Orquestas.

• Marginalidad: estado de involución cultural autodestructivo y contagioso propio de los seguidores de las músicas tradicionales y populares.

• Secreto de Estado: información relacionada con la cantidad de recursos económicos que recibe el Sistema Nacional de Orquestas.

• Envidioso: persona que no está de acuerdo con que le otorguen al Sistema Nacional de Orquestas todos los recursos destinados para las artes musicales.

• Extremista: persona que exige la aplicación de los artículos 98, 99, 100 y 101 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

• Terrorista: persona que exige la aplicación de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión.

• Pena de muerte financiera: castigo aplicado a los músicos que no forman parte del Sistema Nacional de Orquestas.

freddyargimiro@hotmail.com

Nota: este artículo fue publicado en el sitio web Aporrea.org el 25/01/10

La misión música debería tomar en cuenta nuestras coloridas culturas

Por: Leo Vargas

Bueno, luego de saludarles a todos, en éste caso me atrevo a dar mi humilde opinión porque, desde mi corazón embargado y enamorado por nuestras culturas, privilegio del ejercicio profesional en ellas, desde ésta, la infinita música, me motivo a decir algunas cosas que corren por mis venas y creo necesario tomar en cuenta para éste debate.

Para comenzar la idea, la música "Clásica", desde el punto de vista semántico, ya tiene un sentido de dominación implícito; y no quisiera que se malentendiera mi crítica como un intento de descalificación a la belleza o maestría que sus obras puedan tener. Refiero esto porque, en su historia no hubo tal "Período Clásico", como muchos suponen, ya que ésta etapa histórica de las “Bellas Artes” –aún no sé cuáles serían las “Feas Artes”-, la Iglesia Europea no registró la creación de obras musicales; decretando así que la obra de algunos autores de música SINFÓNICA -Haydn, Mozart y Beethoven- era la idónea en base al perfeccionismo y elevación a Dios para ser "Clásica" durante el pasar de las generaciones. Los demás autores y culturas que se expresarían a través de sus músicas no serían incluidos en ésta "Casta Creativa".

Luego de esto, es importante mencionar que, obviando la decadencia y mediocridad del Reggaetón y sus anti-valores, fue al igual que éste un arma de dominación cultural por parte del "Imperio de Turno", junto con la doctrina religiosa de una Cruz contradictoria del pensamiento de Cristo y las aberraciones de la Inquisición. Millones en nuestro continente fueron masacrados en la vil colonización de nuestra América por defender sus tierras y sus culturas, dentro de las que expresaban la idiosincrasia de sus sentires, sus Dioses, sus formas y estéticas, MUSICALES y no musicales, y sobretodo, su dignidad; entre otros factores no menos importantes.

Ahora en la actualidad, mi persona, luego de haber pertenecido a éste Sistema de Orquestas Juveniles en mi niñez, puedo hablar con propiedad del menosprecio y discriminación hacia nuestras formas musicales folklóricas y originarias que se cultiva en la formación de nuestros jóvenes talentos, quienes además se destacan por mérito propio a pesar de éste lento y caduco sistema de enseñanza. Esto obedeciendo a la pobre autoestima de la élite eurocentrista venezolana, y la línea ideológica doctrinaria del "Puntofijismo Cuarto-Republicano" que busca el desarraigo del pueblo hacia nuestras estéticas y acervo cultural para su alienación y fácil manipulación; logrando así la pérdida de ésa mística con la que las culturas envuelven a sus pueblos en la defensa de su soberanía; elemental objetivo del Imperio Norteamericano sediento de nuestra geografía y sus recursos. En aquel entonces, los que regían al Conac, el Ministerio de Educación y el de Comunicaciones eran los lacayos encargados de la fundamental tarea, ya que la cultura, como eje transversal, forma los criterios con los que luego se abordarían la gestión social, la economía, la ciencia, y todos los demás rubros de la sociedad que determinarían en rumbo del país. Así entonces, saldría al escenario el exitoso gerente y músico José Antonio Abreu -y no lo digo con ironía- quien como predilecto Presidente del Conac de los gobiernos Cuarto-Republicanos, erige el Sistema de Orquestas Juveniles como bastión cultural y gran negocio, teniendo la justificación administrativa para manipular así enormes cantidades de dinero del fisco nacional.

Pues claro, es una fácil tarea sacar música de un pueblo tan talentoso y musical como el nuestro, sólo que partiendo de una cultura que no refleja ni identifica nuestra idiosincrasia. El sabor, la religión y la fuerza afro-descendiente, la magia y la adoración de los dioses de la naturaleza indígena debían ser borrados de la historia, los oídos y los corazones de los venezolanos, ya que fueron y siempre serán referencia de la resistencia de los pueblos dominados. La estética de la “Finura” como superior debía imponerse sobre los hermosos rasgos gruesos de nuestros ancestros africanos; y se comenzaba a oír “eso está FINO!” como expresión de aprobación en moda. Sólo habría cabida en la estrategia "nacionalista" y punto-fijista del 1X1 de Luís Herrera para la música llanera, representación de la sangre blanca de nuestro pueblo y sus orígenes españoles, además descontextualizándola de la innegable influencia de los Moros y la sonoridad arabesca de sus escalas. Sin embargo faltaba algo para canalizar la intuitiva querencia del venezolano hacia sus raíces, asilándolo así dentro de ésta fachada "nacionalista". Habría que limpiar la tierra de sus pies y manos "estilizando" la fuerza del recio bordoneo y el zapatea´o de nuestro joropo en alpargatas y pantalón arremanga´o. Es entonces cuando nacen las famosas "Danzas Nacionalistas" y el "Arpa Estilizada", porque según la ideología Cuarta-republicana, éramos "demasiado tierrúos" para presentarnos así frente a los escenarios de quienes nos dominaban.

Aquí y ahora, como nueva avanzada de ésta quinta columna -llamada así evitando la etiqueta de derecha endógena- para intentar desviar los objetivos fundamentales de la revolución, sus "Vacas Sagradas" presionan y logran la aprobación de una Misión Música enfocada en sus intereses, valiéndose de un punto sensible como lo es la carencia en el nivel de oportunidades de nuestros talentos dentro de las barriadas, realidad lamentable que los aleja de sus vocaciones y ha acercado a muchos a las drogas y la delincuencia, paradójicamente producto del sistema capitalista que éstos mismos lacayos defienden con su bombardeo de alienación y anti-valores, desequilibrio en la distribución de los recursos y no-socialización de los medios de producción. Teniendo esto claro, se supone que uno de los bastiones fundamentales de la revolución es la defensa de la soberanía, y humildemente creo que, por el contrario, debería entonces acercarnos a reivindicar para así desarrollar los valores ancestrales de nuestra idiosincrasia, culturas originarias que son referencia de las luchas que hierven nuestra sangre desde el amor más profundo. Sería mucho más fructífero en coherencia con los principios del Árbol de las Tres Raíces si una plataforma como la Misión Música sembrara en nuestros barrios la semilla de la identidad evitando caer en la fachada de "nacionalismo" que ahora la derecha disfraza tocando una que otra canción venezolana conservando las mismas estéticas eurocentristas. Porque también es Música el sonido de nuestros cultores con la tierra en los pies y manos, nuestros instrumentos y nuestras maneras de tocarlos, de cantar el joropo y pasaje llanero, de conjugar el arpa y buche en el Yaguazo del Joropo Central, los sonidos de la naturaleza en los cantos indígenas, el Tamunangue y Golpe Larense, el Joropo y Estribillo oriental, sus Galerones, el Merengue Rucanea´o y las Guasas, los Valses coloridos en distintos matices a lo largo de nuestra geografía, la nostalgia de la música andina, la fuerza y la alegría de nuestras manos negras en los cueros de los pueblos zulianos y de las costas de Venezuela, en el Calipso del Callao. Debemos entonces romper el paradigma de que lo "Clásico" y lo “Culto” o “Superior” todavía sigue siendo aquella estética que nos impuso la Iglesia Europea hace más de 500 años; porque si mal no recuerdo:

"La República Bolivariana de Venezuela es el producto histórico de la confluencia de varias culturas, por ello el Estado reconoce la diversidad de sus expresiones y valora las raíces indígenas, europeas y afrodescendientes que dieron origen a nuestra Gran Nación Suramericana. Las culturas populares, las de los pueblos indígenas y de los afrodescendientes, constitutivas de la venezolanidad, GOZAN DE ATENCIÓN ESPECIAL, reconociéndose y respetándose la interculturalidad bajo el principio de igualdad de las culturas. La Ley establecerá incentivos y estímulos para las personas, instituciones y comunidades que promuevan, apoyen, desarrollen o financien planes, programas y actividades culturales en el país, así como la cultura venezolana en el exterior.

El Estado garantizará a los trabajadores y trabajadoras culturales su incorporación al sistema de seguridad social que les permita una vida digna, reconociendo las particularidades del quehacer cultural, de conformidad con la ley."

Propuesta de Reforma del Artículo 100 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Y la fuerza de la voluntad política en lo propuesto como objetivo fundamental no debe decaer, pese a las presiones y las adversidades... Tenemos un hermoso bosque de ideas socialistas que no debe ser contaminado por el capitalismo de algunos árboles, quinta columna sembrada desde los esfuerzos del Imperio.

leovargas60@hotmail.com

Nota: este artículo fue publicado en el sitio web Aporrea.org el 29/01/08

La Cultura es del pueblo; el presupuesto es de las orquestas

Por: José Roberto Duque

Se supone que cuando un pueblo entra en Revolución todo comienza a ser cuestionado, reinterpretado, reinventado y, si se salva de la liquidación por sus méritos y valores genuinos, refundado. Todo lo que aspira a mantenerse en pie (instituciones, figuras públicas, dinámicas de trabajo y vida, etcétera) debe pasar por una especie de filtro social llamado relegitimación. Se supone también que, llegado el momento de relegitimarlo todo, o al menos de ponerlo todo bajo cuestionamiento, la primera entidad que debe someterse a ese análisis del ojo del pueblo es esa que llamamos cultura. Si lo cultural y lo económico permanecen inalterables ya va siendo hora de cuestionar también el nombre que se le ha dado al proceso: ¿es revolucionaria la indulgencia con que se ha tratado el tema Cultura en estos años?.

Sin necesidad de forzarse a responder en estos pocos párrafos a esa pregunta, resulta al menos sospechosa la forma en que se ha querido mantener un sistema de privilegios que se traduce en una afrenta inverosímil al pueblo hacedor de cultura. Sin ir más lejos en esta introducción, es preciso detenerse a pensar (por ahora sólo a pensarlo) por qué el Estado invierte tantos millardos de bolívares en el mantenimiento de un sistema denominado orquestas sinfónicas y organizaciones afines, difusoras de la música académica, aporte de la cultura europea. Nuestros respetos y admiración a Brahms, Mozart, Beethoven y al espíritu universal que engendró la música de estos genios, pero si quedamos en que estamos en una revolución que ha de darle su justo valor a la creación del pueblo, a la herencia social de nuestros creadores de la tierra profunda, ¿por qué los cultores de los tambores de Curiepe tienen que desayunarse un tornillo, mientras las orquestas reproductoras de una música que no es nuestra ni de esta época (es decir, absolutamente extraña a nosotros como pueblo) reciben una cantidad de dinero que ya quisieran para sí el sistema de salud, el sector vivienda o los niños de la calle?.

No hemos traído por los pelos la reflexión ni está suspendida en el aire. Hay cifras concretas que desenmascaran esta verdad insólita. Aquí van varias, junto con otros datos de interés.

“El Maestro Abreu” sigue siendo llamado El Maestro Abreu, y lo que molesta no es el título sino que el tipo lo ejerce en forma de poder absoluto: “sus” orquestas sinfónicas (regalo de las administraciones Caldera y CAP en las que fue ministro y presidente del CONAC) son intocables.

El año pasado, “sus” orquestas (FESNOJIV) recibieron del Estado 48 millardos de bolívares. Poca cosa para orquestas tan prestigiosas, diría cualquiera. El problema es que el CONAC le otorgó ese mismo año, a más de dos mil quinientas agrupaciones artísticas y culturales (teatro, danza, música popular, etc.), la suma de 47 millardos.

No es el Estado la única fuente de ingresos del andamiaje orquestal del "Maestro". FESNOJIV es un proyecto financiado por… Hay que decirlo: por el Ministerio de Salud y Desarrollo Social. Ustedes saben: la música, el desarrollo, la salud. Elementos afines entre sí.

Preciso es dejar de lado por un momento a las orquestas de “El Maestro”, no vaya a ser que se piense que es algo personal contra él. También sucede que el Estado, a través de otras vías, les asigna recursos a otras orquestas y agrupaciones de ese género, y la sumatoria, según ciertos documentos públicos que ya son objeto de la curiosidad de unos cuantos, anda muy por encima de los 100 millardos. Sólo la Filarmónica Nacional, la Sinfónica Venezuela y la Sinfónica Municipal, por mencionar tres de las cinco fundaciones orquestales que funcionan en Caracas (y del montón que hay en el país) sumán 20 millardos de presupuesto otorgado por diversas entidades estatales.

En 1997, el BID aprobó 8 millones de dólares para las orquestas juveniles en Venezuela. El año pasado BANESCO decidió otorgar 3 millardos para la dotación del sistema de "El Maestro". Los ejemplos podrían seguir.
A todas estas, para cumplir con el requisito de que la cultura debe ser “para el pueblo”, las orquestas del “Maestro” dan conciertos gratis.

Y ¿será que el pueblo necesita que le muestren “gratismente” una forma de cultura casi vacía de contenido para nosotros, gracias a las inversiones multimillonarias a favor de un “Maestro” y un “Sistema” que se llevan en los cachos más de la mitad del presupuesto para la Cultura de este país?.

Nota: este artículo fue publicado en el sitio web Aporrea.org el 22/08/09